Entre Nos ... Don Jorge Rodríguez Treviño

Por Carlos Santamaría Ochoa

Entre Nos … Don Jorge Rodríguez Treviño … Matamorense de nacimiento, don Jorge Rodríguez Treviño ha dejado de existir este fin de semana, dejando un hueco imposible de llenar en su familia y en la familia periodística tamaulipeca.

Columnista de diversos medios, periodista de muchísimos años, don Jorge siempre tuvo características envidiables para cualquier ser humano: en cada encuentro, una sonrisa: ese era el mejor regalo que nos prodigaba en las ocasiones que cruzábamos destino, palabra o un apretón de manos. No tuvimos, como otros, la fortuna de convivir más con el; siempre estuvo pendiente de sus relaciones humanas, aunque su grupo era reducido hasta cierto punto.

Se le veía con los tres o cuatro amigos –colegas todos- de siempre, pero nunca se sintió protegido por las divinidades o por esos estereotipos que marean a quien destaca en su profesión o actividad.

Tuve la oportunidad de estar en su programa de radio, donde fue ejecutivo durante muchos años, y cuando me entrevistó sobre muchos temas interesantes en su tiempo, o al menos, que él consideró de valía para el auditorio de aquel entonces.

Sinceramente, duele perder este tipo de amigos, conocidos, colegas o como los quiera ver, pero lo que sí es una realidad es que Jorge Rodríguez Treviño deja una interesante escuela en el periodismo tamaulipeco, al que sirvió durante décadas y por el que entregó a la comunidad una serie de comentarios de toda índole y para todo tipo de público.

Nacido el 13 de agosto de 1946, periodista por profesión y convicción, Jorge Rodríguez Treviño cursó sus estudios en la escuela primaria “Adalberto J. Argüelles”, la secundaria en la escuela “Lic. J. Guadalupe Mainero”, así como la preparatoria en la prepa “Lic. Y Gral. Juan José De la Garza”.

Llevó a cabo estudios de licenciatura en la Escuela Normal Superior de Tamaulipas sin saber probablemente que se convertiría en un periodista muy respetado en la entidad.

En el año de 1990, la Unión de Periodistas Democráticos le otorgó los premios estatales en los géneros de entrevista y columna. Luego, en Victoria hizo mucha amistad con un grupo de periodistas con los que emprendió varios proyectos del tipo de nuestra apasionante profesión.

Sus reuniones con ellos se volvieron el pan de todos los días y le permitieron socializar en un medio tan especial como el nuestro. Fue y se distinguió como maestro de muchos noveles periodistas, esos que hoy en día arrastran la pluma pensando que se nace grande.

Don Jorge tuvo oportunidad de crecer como periodista a través del tiempo y el reconocimiento de la sociedad a la que sirvió durante décadas.

Le recuerdo perfectamente al licenciado cuando aquella entrevista, misma que manejamos en forma muy ágil como solía llevarlas a cabo, y donde tuvimos oportunidad de confesar muchas de las cosas que a veces guardamos en los cajones de recuerdos pero que, tarde o temprano salen a flote.

Cliente frecuente de conocida cafetería, amigo entrañable de Alberto Guerra Salazar, de Lupe Díaz Martínez, de Rafael Díez Piñeyro, con quienes hizo un grupo muy sólido y conocido en todos los medios.

Si es doloroso saber que se ha adelantado en el viaje eterno, sin embargo, hemos de entender que todos hemos de ir al mismo punto en cierta época de nuestra existencia.

Don Jorge, el licenciado Rodríguez Treviño se adelantó únicamente, y con certeza estará ya preparando todo lo necesario para que, como lo hizo en este mundo, encontremos buena recepción cuando nos llegue la hora.

Es lamentable la noticia, pero satisfactorio saber que fue una existencia muy positiva y que su familia sabrá aquilatar en toda su dimensión.

A ellos, nuestra solidaridad, y a nuestro amigo Jorge Rodríguez Treviño: “pronto nos veremos por allá, le encargamos un buen lugar”.

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