Entre Nos ... Las fortalezas de la UAT

Por Carlos Santamaría Ochoa

Entre Nos … Las fortalezas de la UAT … Algunas personas se empeñan en denostar a nuestra Alma Mater: la Universidad Autónoma de Tamaulipas, argumentando aquella vieja leyenda de que había en un diario regio el anuncio que convocaba a empleo a cualquiera, menos de la UAT. Nada más denigrante y absurdo que lo anterior.

De las aulas de la UAT han surgido todo tipo de personas como suele suceder en Harvard, el Tec de Monterrey, la UNAM o la Ibero, es decir, ha habido egresados y profesionistas muy brillantes, fuera de serie, brillantes, promedio, medio nefastos y mediocres: no podemos decir que todos son brillantes, pero tampoco que todos son malos.

Igual sucede en nuestra Universidad: hemos encontrado verdaderos talentos que se desempeñan en el mundo laboral y son exitosos, emprendedores y más.

Una clara muestra la hemos visto en medios de comunicación, donde se da constancia de aquellos estudiantes, hoy profesionistas, que han emprendido grandes empresas y han sido reconocidos en varias partes del mundo como diseñadores, desarrolladores, emprendedores y más. No está bien hablar mal de una institución en la que participamos anualmente miles de tamaulipecos.

Y lo más triste: algunos alumnos actuales se empeñan en hablar muy mal de su casa de estudios. No falta un loco que reniegue de estar en la UAT, cuando no puede estar en otro sitio porque no tiene cabida en aula alguna, y hace un esfuerzo sobrehumano por obtener una mediocre calificación. Esos individuos que se la pasan en los pasillos parasitando, chismeando y viboreando, con sus desviaciones mentales y de otra índole, metiéndose en la vida de todos en lugar de ponerse a estudiar y sacar provecho de su tiempo actual.

Sobra quien piensa que los exitosos provienen de instituciones foráneas, tanto de Nuevo león como de Estados Unidos. ¡Cuán equivocados están!

Habemos universitarios tamaulipecos que nos levantamos todos los días rogando tener la fuerza necesaria para obtener el éxito que merecemos y que merece nuestra UAT de todos los días.

Nadie dice que muchos de los que hablan mal de la UAT son de esos que se levantan a parasitar en el salón de clase, no participando nunca en clase alguna, esperando que les den los apuntes y las preguntas del examen para memorizar, o suplicar que les pongan un 6 para aprobar, con la mediocre súplica cotidiana que hacen esos malagradecidos que se empeñan en maldecir su formación “Uateña”.

Esos son los que debieran ser dados de baja, expulsados de nuestros muros porque no tienen el tamaño moral para permanecer en ellos, porque no saben lo que significa tener la oportunidad de cursar estudios en la Universidad Autónoma de Tamaulipas.

Hay quien reirá al leer esto, y seguramente tendrá una justificación –nunca una razón- porque pensará que somos mal informados. Los que vivimos dentro de la UAT y de ella misma sabemos que hay muchas acciones que se llevan a cabo diariamente para mejorar nuestro estatus, para tener más y mejores egresados, para ofrecer posgrados de calidad y participar en la investigación en forma muy dinámica como se pone de manifiesto a diario en diversas partes del mundo.

Sepa el lector que hay publicaciones de comunicadores tamaulipecos en revistas científicas de Venezuela, Brasil, Argentina, España y otros sitios más, y que en medicina nos publican muchas cosas en Estados Unidos, Europa y varias partes del mundo, al igual que en Trabajo Social, enfermería, ingeniería y muchas disciplinas.

Entendemos que hay amargura, pero hay que sentirse orgullosos de pertenecer a la Universidad Autónoma de Tamaulipas, y en contraparte, hacer el favor de honrar ese privilegiado lugar que nos ha sido conferido, con estudio, dedicación, responsabilidad y cero mediocridad, porque la UAT es una gran institución educativa, y para ello podemos constatarlo en  las mediciones mundiales.

Dejemos la amargura y malinchismo a un lado, y seamos orgullosamente UAT.

Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx

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