Entre Nos ... ¿Cuándo, el nuevo transporte?

Por Carlos Santamaría Ochoa

Entre Nos … ¿Cuándo, el nuevo transporte? … Guadalupe De Alejandro, dirigente de la CROC en aspectos que tienen que ver con transporte urbano está consciente de que nuestras unidades urbanas están para llorar, o como dicen algunos: “del nabo”, porque no ofrecen seguridad, certeza de llegar, higiene, rapidez ni nada que se pueda semejar a lo que ofrece el transporte público de cualquier ciudad, urbe o pueblo que se precie de ser digno.

Nuestras peseras, cuando iniciaron estas aventuras allá por los ochentas, eran vehículos vetustos que fueron cambiados por las que hoy tenemos y que alguna vez fueron nuevas, pero se conjugaron muchas cosas: la falta de calidad en las rúas que recorren, la falta de mantenimiento tanto de sus propietarios como de quienes las arrendan para subsistir, y el descuido que hacemos los usuarios, encantados en rayar, ensuciar y destrozar asientos y todo lo que viene incluido.

Es un trabajo de todos el que nos ha “permitido” tener la calidad que hoy tenemos: entre mala, pésima y desastrosa.

Y como el dirigente croquista, hay otras voces que se oponen a que sigamos siendo un pueblo tercermundista en materia de transporte público, aunque los faltos de inteligencia piensan que está bien así, porque les costará a ellos el mantener las unidades en buen estado.

España es un país europeo que está en una crisis económica tremenda, sin embargo, su transporte público es de primer nivel: hay unidades higiénicas, de buena apariencia, choferes capacitados y educados, y un profundo respeto de los usuarios y autoridades sobre el tema; en Argentina sucede lo mismo: transporte decoroso y digno para cada una de las ciudades.

¿Por qué habríamos de compararnos con ellos?

No somos los mismos y tenemos distinta realidad, historia y experiencias, pero la limpieza y seguridad deben ir de la mano con el día que vivimos, y en ese sentido no vale la excusa que ponga cualquier permisionario de transporte público para que no se modernicen las unidades: urge hacerlo y tenemos que afrontarlo como debe de ser, con todo el rigor reglamentario posible.

Y es que se requiere entender que si no nos modernizamos no podremos ahcer un buen uso de este servicio tan fundamental y que puede ser opción para cientos –miles- de personas que quisiéramos coadyuvar en el medio ambiente y su conservación, pero que no nos arriesgamos a transitar en las peseras de la muerte por sus riesgos tan enormes que tiene.

Hay programas que hablan de compartir vehículos y evitar congestionamientos absurdos, y uno de ellos puede ser el que vaya ligado a los servicios urbanos de transporte, pero para ello se necesita que haya quien quiera hacerlo, porque los que manejan quieren que “papá gobierno” les preste dinero para las nuevas unidades y luego no lo quieren pagar, argumentando que no tienen capacidad de respuesta económica.

No se les puede regalar todo, porque son tan mexicanos como cualquiera, pero sí se puede conseguir algo que les permita acceder a esos créditos, pero sobre todo, algo en la mentalidad que les haga entender que se requiere mantenimiento en las unidades de todo tipo, que no son inmortales o que dependen de un buen dinero de pago por alquiler al gobierno.

Entonces, es necesario que las autoridades estatales se pongan rígidas en cuanto a lineamientos legales y exijan que tengamos un adecuado servicio público de transporte, y en ese tenor, que haya todo lo necesario para que podamos acceder a ese tan importante servicio.

Somos los victorenses los que padecemos el mal trato de las peseras y sus conductores, la peligrosidad con que se viaja en ellas, y somos los mismos victorenses los que exigimos que haya un transporte público digno y suficiente para todos los sectores de la capital tamaulipeca.

Es uno de los retos de la autoridad, aunque, entendemos, es difícil que se le de cumplimiento, por la naturaleza de sus acciones y lo que ello implica, así como la falta de voluntad para hacerlo.

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