Entre Nos ... Desinformados

Por Carlos Santamaría Ochoa

Entre Nos … Desinformados … La falta de información oportuna propicia rumores, problemas y conflictos serios en instituciones oficiales y privadas, en la vida misma de cada una de las personas: nadie que se jacte de ser congruente con un estilo de vida adecuado se deja llevar por rumores.

Cuando estudiamos periodismo en la Escuela “Carlos Septién García”, allá por los años setentas, nos enseñaron una premisa fundamental que luego vino a corroborar y reafirmar el talentoso periodista regio José Luis Esquivel: un periodista no puede dejarse llevar por rumores.

Ya Carlos Marín en su Manual de Periodismo explica que en esta noble actividad no existen los “se dice” o el “se rumora”, si no se tiene algo firme, sin embargo, vemos con profunda tristeza que abunda en el medio, por la falta de compromiso quizá con la sociedad, y por la prisa de ganar la nota a otros medios.

El caso es que hay mucha desinformación que afecta al país todos los días, y una de ellas proviene precisamente de un tema importantísimo como es la salud, aunque el otro, la educación también tiene una dosis de importancia muy significativa.

Entendemos que las leyes se hacen en el Congreso, local y federal, y por consiguiente, quienes debieran conocerlas a la perfección son los legisladores de cada entidad y de la Federación, es decir, los diputados federales, senadores y diputados locales, que en teoría deben saber de qué hablamos.

Hay muchísimas dudas acerca de la ley de educación: una profesora muy prestigiada tenía temor de haber ido a presentar la prueba de la evaluación, y decía: “yo sí quiero ir, pero no quiero renunciar a mi plaza, y dicen que antes de iniciar te aparece un cuadro de diálogo en el que tienes que aceptar la renuncia a tu plaza; yo no quiero renunciar”, dijo angustiada.

Buscamos información más precisa y resulta que a alguien se le ocurrió regar el rumor de que se tenía que renunciar: ¡Vaya desfachatez!   No se puede jugar con el trabajo de los demás así porque sí sin tener  una prueba.

Y en el ámbito de la salud, todos sabemos lo que algunos irresponsables están publicando acerca de las cuotas del Instituto Mexicano del Seguro Social –IMSS- sobre el cobro de consultas y subrogar a terceros los servicios que ya no nos darán.

Nadie autorizado ha dicho “esta boca es mía”.

El columnista ha buscado sin fortuna a legisladores tamaulipecos, esos que nos pidieron el voto hace años y que seguramente tuvieron que estar en las sesiones donde se aprobaron estas leyes… el resultado, ninguna cita ni llamada.

Molesta y mucho que se dificulte obtener, como ellos llaman, una “audiencia” con el diputado o el senador, porque están tan ocupados que no nos pueden “recibir”.

¿Dioses? ¿Criaturas divinas? ¡Recordamos que antes iban calle por calle pidiendo nuestro voto y poniéndose a nuestras órdenes!

¿Qué les pasó ahora? Bien dicen que cuando uno se marea no está preparado para ejercer tal o cual cargo, y pensamos: si ahora que son “representantes populares” no tienen la intención de ayudarnos a despejar las dudas de la ciudadanía, imagine el lector si llegan a una gubernatura como es que lo están buscando.

Se les dificulta demasiado el atender el llamado de la ciudadanía, de los que votamos por ellos, o los que no lo hicimos pero que de cualquier forma estamos representados por ellos.

Todos los miembros de ese grupo de ciudadanos, que realmente quieren servirnos, deben entender que no nos hacen un favor, que es parte de su misión, y que ellos mismos eligieron ser nuestros representantes.

No pedimos nada extraordinario, sino que se conviertan en nuestra voz, y que nos expliquen qué pasa. ¿será tan difícil?

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