Entre Nos ... Ni juntos …

Por Carlos Santamaría Ochoa

Entre Nos. Ni juntos … Llama poderosamente la atención el hecho de leer diversos comentarios acerca de las pretensiones de quienes aspiran a derrocar al Partido Revolucionario Institucional de Tamaulipas;  no se puede negar que la gente está inconforme con la forma en que se maneja el gobierno a nivel federal, por los muchos quebrantos económicos que hemos sufrido, amén de las crisis ya conocidas por todos y que se refieren a nuestra seguridad, pero de ahí a que exista una oposición verdadera, dista mucho de la realidad.

Veamos: en la entidad hay una o dos personas que han alardeado de pertenecer a partidos opositores, sin embargo, en materia electoral demostraron que no tienen las mayorías, y en una nación que tiene proceso democrático, gana el que tenga más votos,  pese al pataleo de quienes se ofenden porque pensamos distinto a ellos, o porque tienen un exacerbado coraje hacia el partido del poder y creen que su voto es definitivo.

Recordemos: Tamaulipas tiene 3.5 millones de personas aproximadamente, y de esas, casi 2 millones votamos o podemos hacerlo, así que, un voto suyo o nuestro puede ser importante, pero no podemos presumir que sea el definitivo.

Es muy común leer de parte de los dirigentes y candidatos históricos del PAN que cuando pierden, hubo fraude, compra de votos y más cochinadas, pero cuando ganan, fue un ejemplo de civilidad política la elección.

Esta práctica poco ética y poco honorable es típica porque no pueden aceptar una derrota, y culpan al entorno o a los que estamos junto a ellos con tal de salir bien librados.

Los partidos opositores no tienen candidatos con capacidad y presencia para contender, y hay que verlo como es: aunque se ofendan algunos, la honorabilidad de los principales protagonistas está en tela de duda, sus ambiciones políticas y voracidad por llegar a un cargo y hacerse de dinero es tal que les ha llevado a pelear con los mismos miembros del partido al que hoy sirven, y que traicionarían por una postulación, como lo hemos visto históricamente y como lo vimos en el último proceso, donde los partidos “muy chicos” se dedicaron a lo que se conoce popularmente como “la pepena”, es decir, a tomar a los apestados de otros partidos o los  que se emberrincharon con ser y no fueron tomado en cuenta, buscando una puerta para ser considerados en el proceso en ciernes.

Algunos piensan inclusive que se podría dar una alianza entre todos con tal de derrotar al tricolor, porque es sabido de los ciudadanos que no buscan proponer o cambiar las cosas, sino solamente derrotar al PRI, sin darnos a conocer qué podrían hacer en el poder, en el muy remoto caso que llegaran.

No tienen posibilidades al día de hoy, porque sus frases populistas han calado hondo en ciertos sectores sociales, donde ya ofenden a los del partido en el poder sin menor recato ni forma natural, pero a fuerza de ser sinceros, políticamente no tienen nada, independientemente de la enorme y larga fila de ilícitos que les acompañan como currículum.

Recordemos que prácticamente todos ellos viven millonarios, y cuando fueron alcaldes no lo eran… o no tanto, y llama la atención que a la sombra del poder se conviertan en exitosos empresarios o comerciantes. No es casualidad, se llama de otra forma.

Las dos fuerzas que podrían tomarse en cuenta no tienen el contagio social necesario como para ganar una elección, mucho menos, cuando los integrantes del PRI siguen trabajando para convencer yt seguir sumando adeptos.

Les guste o no, es el partido que manda por voluntad mayoritaria, y no consideramos oportuno que a quien esté con el tricolor se le insulte y tache de lo peor, por el hecho de pensar distinto.

Todos tienen derecho a existir y buscar el triunfo: lo que no se vale es engañar a la ciudadanía, al potencial electorado y también, no se vale que sin proyecto alguno de gobierno pretendan erigirse como los salvadores de la entidad, cuando dicho sea con la verdad, n o necesitamos de esos “supermanes” sociales.

Tiempo habrá para escuchar, si es que se deciden algún día a platicar sus proyectos en caso de ganar, porque al día de hoy, son puras bravatas y frases domingueras, alharaca de merolicos políticos, pues, para que se entienda bien.

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