Entre Nos ... Obras ocultas

Por Carlos Santamaría Ochoa

Entre Nos … Obras ocultas … Existen gobiernos que, ávidos de reconocimientos sociales, levantan monumentos o edificios elevados e inoperantes, con tal de que su figura crezca a través de la historia, sin pensar en que lo que han construido son testimonios de cómo hay dispendio en los dineros del pueblo, y que no son de los gobernantes, sino que éstos son los encargados de hacer que rinda bien y entregar buenas cuentas a los verdaderos propietarios de esos recursos: la sociedad.

En ese sentido, recordamos que algunas personas que llegan al poder pretenden levantar obras como si se tratara de mausoleos, los antiguos mausoleos en los que se guardaba tributo a los gobernantes. Las pirámides de Egipto o el Taj Mahal de la India no nos dejan mentir al respecto.

Y en el mundo se hacen obras de ese tipo, pero lo grave es que se construyen con dinero ajeno, de todos, y no son realmente útiles.

Ahora que también existen otros personajes que piensan en qué se puede hacer con el dinero para que rinda, luzca y alcance, procurando que un mayor número de personas sean las beneficiarias de sus acciones.

Estudian y plantean acciones en base a lo que hoy en día se llama Plan Estatal de Desarrollo, y que es la suma y resumen de lo que los que gobiernan recogen de la ciudadanía cuando andan en campaña y pretenden hacer realidad, a manera de cumplir cabalmente con sus promesas.

En ese sentido, no es posible hablar del tema sin hacer la remembranza del gobernador Américo Villarreal Guerra, quien, independientemente de su forma personal de conducirse y ser con los demás, tuvo la visión de hacer una obra trascendental para el desarrollo de la capital tamaulipeca: el acueducto de la Presa “Vicente Guerrero”.

Recordamos que hay dos partes en la historia de Victoria: antes y después del acueducto: era común padecer cortes de agua en toda la ciudad, y en algunos sectores les llegaba únicamente una o dos horas al día.

A partir de la obra de Américo, cambió la historia para nuestra ciudad, aunque desgraciadamente hay aún hoy en día retrógradas que no tienen idea de lo que es este recurso y lo desperdician, lo dilapidan de una forma criminal.

Hoy en día, el gobierno que encabeza Egidio Torre Cantú tiene la misión de concluir otra obra subterránea y que no le dejará reflectores superficiales, sino un amplio reconocimiento de la población: el acuaférico de Victoria.

Hay quien no tiene idea de la magnificencia de esta obra, pero, dicho en palabras comunes y llanas, se trata de hacer correr el agua alrededor de nuestra ciudad a manea de que todas las fuentes de distribución cuenten con suficiente líquido y puedan hacerlo llegar a todas las tomas de agua potable. Así de sencillo.

El ambicioso proyecto cuenta con importantes etapas; hoy en día se ve “raro” volteat al camellón del Libramiento Naciones Unidas y no ver los grandes montones de tierra y escombro: ya están ubicando la gran tubería para conformar esta importante obra.

Justo resulta el saber reconocer que se tiene una visión interesante al respecto. Con los calores que vivimos, el agua constituye el principal recurso que se debe garantizar, porque de ella surgen otros importantes como es la salud y algunos más. Es el agua ese recurso que, al término de esta obra, seguramente estará aún más disponible en la ciudad.

Lo único que falta por continuar es la construcción de la segunda etapa del Acueducto de la presa Vicente Guerrero, tal y como se proyectó en su tiempo, para conjurar la falta del vital líquido.

Entendemos que el gobierno del estado ya se encuentra viendo trámites para que se lleve a cabo. En este caso, no importó que la obra se enterrara, pero seguros, muy seguros estamos de que los victorenses nos hemos de acordar de la presente administración con una enorme gratitud, porque están haciendo su trabajo en base a nuestras necesidades. Nada del otro mundo, pero que pocos llevan a cabo.

Es algo que no se puede evitar al

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