Entre Nos ... Gestores sociales

Por Carlos Santamaría Ochoa

Entre Nos … Gestores sociales … Son un grupo especial, aunque la verdad sea dicha con todo respeto, el término se presta a pensar que se trata de gente sin quehacer, vividores, dirían algunos, de esos que nada aportan  la comunidad y tienen muchas cosas que les son desfavorables.

Son los famosos “gestores sociales”, que no son más que ciudadanos que se encargan de hacer, como el término lo dice: gestión para los demás, sea oficial o de otra índole.

Ya los ve consiguiendo medicamento para los demás, o gestionando una beca o la entrada a determinada institución educativa, de la misma manera que están tratando de obtener una casa para sus representados, o los hay que gestionan espacios para que la gente con necesidades especiales pueda comercializar productos de segunda mano en espacios viales habilitados para vehículos y que temporalmente los emplean como mercados: los tianguis, aunque hay sus cosas buenas y malas en todo ello.

En el último de los casos, no podemos dejar de reconocer que mucha gente con necesidades y “trabajos” o “chácharas” usadas decide tomarse unas horas de baño de inclemente sol en aras de obtener unos centavos de más, ellos, los gestores les permiten benevolentemente utilizar las calles de todos nosotros mediante el pago de una cuota que de ninguna manera significa el permiso ante la autoridad competente.

Las horas que pasan estos gestores al sol se recompensan con unos pesitos de más que son extraídos de las carteras de los tianguistas.

Los que gestionan placas sin valor legal y que se han convertido en un tumor social, conforman grupos como la UCD o la ONAPPAFA y cobran un buen dinero por ofrecer una placa con un número determinado para que los que compraron vehículos ilegales puedan circular tranquilamente con patente de corso, sin que nadie les moleste ni diga nada, porque pertenecen a una agrupación de esas que “gestiona” beneficios sociales.

Curiosamente, una de estas agrupaciones maneja placas temporales para vehículos que serán empleados en el campo, y vemos de repente automóviles marca Porsche, Ferrari, Suburban, Beetle y otros que de ninguna manera conocerán siquiera las calles terregosas de las colonias de la periferia.

Llenos de trampas, pero dicen tener miles en sus padrones y nunca cumplirán una promesa que no se puede llevar a cabo, no en un país donde de todo se vale, menos burlarse de…   bueno, donde todo se vale, pues.

Los gestores sociales están en las escuelas con infinidad de cartas y más para obtener lugares y becas como comentamos antes, pero esos individuos realmente no tienen por qué hacer ese tipo de acciones: para eso tenemos diputados en Tamaulipas.

Son éstos, nuestros diputados, los que a través de sus oficinas de gestoría de repente nos ofrecen beneficios muy marcados en ciertos sectores socialmente desprotegidos, o en escuelas e instituciones de salud. Ellos son los indicados, pero ellos, con toda su buena voluntad y su entusiasmo por servir, tienen un salario muy decoroso.

Pero aparte de ser diputados y ganar bien, deben tener lo que se conoce como VOCACION DE SERVICIO, y no es fácil encontrar esta cualidad en otras personas que gusten de ayudar a los demás.

Los hay, y muchos, y qué bueno que las oficinas de gestoría de los legisladores tamaulipecos están dando frutos: vemos cotidianamente en la prensa la cantidad de beneficios que llevan a igual número de tamaulipecos.

Ojalá se multipliquen esas acciones y, entonces, no necesitemos de esos otros que dicen que lo hacen gratis pero se llevan más dinero que nadie.

Son nuestros diputados los conductos que podemos manejar para obtener beneficios que requerimos. Ellos están ahí, en sus oficinas del Congreso y las propias de Gestoría, y realmente pueden ayudarnos.

No lo olvide, y acérquese con confianza, que seguramente tendrá una buena respuesta.

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