Entre Nos ... Cuquita Martínez Cruz

Por Carlos Santamaría Ochoa

Entre Nos … Cuquita Martínez Cruz … Las cosas tarde o temprano toman su lugar, y eso es una realidad en nuestra existencia: la vida se encarga de poner a cada quien en su sitio, y en ese sentido, los que obran inadecuadamente tienen al menos un “desconocimiento” social, y no pueden estar ajenos a la crítica de los demás y a la desaprobación, aunque en ocasiones nuestra falta de valor y espíritu cívico nos hacen omitir ese rechazo para los que no tienen nade de que enorgullecerse.

Caso contrario con quienes tarde o temprano son reconocidos por sus aptitudes y actitudes hacia la vida y hacia los demás.

Es el caso de María del Refugio Martínez Cruz (Ciudad Victoria, 1947), de quien podemos decir que tenemos un recuerdo perenne: a partir de esta semana, la biblioteca de la Unidad Académica de Derecho y Ciencias Sociales lleva su nombre, en homenaje a su trayectoria como catedrática, pero más importante aún: como ser humano excepcional que es.

Quienes hemos tenido oportunidad de conocerle sabemos que es un merecido reconocimiento a tan excelente tamaulipeca.

Hija de Miguel Martínez y Amelia Cruz Hernández, lleva a cabo sus estudios de primaria en la legendaria escuela “La Corregidora”, para luego cursar en la Escuela Secundaria Preparatoria y Normal del estado su formación secundaria; la preparatoria la realiza en la Preparatoria Nocturna para Trabajadores.

Estudia la carrera de licenciada en Derecho en nuestra Universidad Autónoma de Tamaulipas y también estudia en la Escuela Normal Federalizada de Tamaulipas.

La maestra Cuquita ha sido Directora Jurídica de la Procuraduría General de la República, Magistrada del Supremo Poder Judicial del Supremo Tribunal de Justicia en Tamaulipas, Procuradora de Justicia, Delegada de la Procuraduría General de la República en Coahuila, así como en Durango; también laboró en la Procuraduría General de la República durante 1993 y 1994, para cubrir el puesto de Delegada de la PGR en Nuevo León.

Ha sido catedrática en universidades de los estados de Nuevo León, Durango, Coahuila y especialmente con nosotros, en Tamaulipas, de donde es orgullosamente egresada.

Férrea de carácter pero muy amable; quienes hemos tenido que convivir con ella por diversos asuntos conocemos su calidad personal y moral, y avalamos, aunque no tenemos la calidad para hacerlo, su enorme potencial humano.

La biblioteca es un sitio representativo de cualquier institución educativa: se supone que ahí surge el conocimiento y es el sitio más representativo, de ahí que suponemos que la decisión del Consejo Técnico de la Unidad, a propuesta del doctor Enrique Alfaro Dávila, ha sido secundada y apoyada por el enorme acto de justicia que se realiza con esta acción.

Es la maestra Cuquita una institución en el derecho y su honorabilidad inclusive como procuradora ha quedado de manifiesto a través de los años, lo que le convierte en un ejemplo para los muchachos que toman clases con ella y otros abogados tamaulipecos. Es claro ejemplo de lo que puede lograr una persona cuando se entrega con calidad y capacidad a su función profesional, aunque para muchos cuenta más el aspecto docente: una magnífica profesora con la que contamos muchos hoy en día. Los aspirantes a abogado saben de su valía y seguramente aprenden mucho en cada oportunidad que la vida les otorga para estar junto a una persona con la calidad de la abogada Martínez Cruz.

Estos son los tipos de acciones que esperamos los universitarios: reconocer a su gente valiosa, y dejar a un lado los aspectos de la política y superficialidades, y reconocer realmente a quienes han significado algo grande en la historia de nuestras instituciones educativas o en el ámbito profesional donde se desempeñan.

Insistimos, un muy merecido homenaje para tan distinguida tamaulipeca. Es un honor poder compartir los minutos en la sala de maestros con tan significativa persona. Como dicen muchos: “Honor a quien  honor merece”. Así de sencillo.

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