Opinión Económica ... Una Universidad acorde a nuestros tiempos

Dr. Jorge Alfredo Lera Mejía

La Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) durante mucho tiempo perteneció a los llamados grupos de poder regionales, divididos por zonas y por colores los cuales controlaban todo al interior de las Unidades y Facultades donde operaban.

A su vez en la UAT, esos grupos controlaban sus operaciones a través de grupos de choque, así desde los años 70´s hasta fines del siglo pasado, se fue profundizando la crisis de valores de la UAT, estando la función estudiantil y de investigación supeditada a un segundo término.

La labor de limpieza y depuración de la UAT inició lentamente desde los tiempos de rectorado de Eduardo Garza Rivas, tuvo un tiempo de espera con Humberto Filizola, se descompuso en el corto tiempo de Lavín Flores y se recompuso iniciando su reconstrucción con José María Leal Gutiérrez.

Al abordar el actual Rector, Enrique Etienne Pérez del Río, como Tesorero de la UAT desde el año 2011 se dedicó a sanear primeramente las finanzas internas amenazadas en el fondo de Pensiones del personal interno.

El Rector Etienne aseguro como tesorero universitario un flujo continuo y seguro, sin riesgos de paros financieros para los docentes de tiempo completo. Con el fondo de pensiones con una nueva viabilidad de 50 años, con lo que se garantiza la educación para las nuevas generaciones de egresados.

Asimismo, con el apoyo del actual Tesorero, Guillermo Mendoza Cavazos, especializado en Inglaterra en Auditorías, Administración y Finanzas, se implementó el Sistema Integral de Información Administrativa (SIIA ), sistema que logró que la UAT se adelantara a las reglamentaciones del Consejo Nacional de Armonización Contable (CONAC), cumpliéndose con la Ley de Contabilidad Gubernamental del Congreso de la Unión y de la Auditoria Superior de la Federación, así como la Auditoría Mayor del Estado.

Además se contó con un despacho de auditoría externa, e igualmente, se tienen órganos internos como el Patronato Universitario. Con lo que se convirtió en ejemplo nacional en transparencia y rendición de cuentas.

Actualmente, la UAT cursa una reestructuración total e integral de la llamada Reforma Curricular, donde nuestra universidad pasa de un sistema educativo por vocaciones a un sistema profesional por competencias, actualizando la currícula de las carreras profesionales de licenciatura, maestrías y doctorados hacia la demanda que los sectores productivos tiene para los profesionistas.

De acuerdo a los últimos informes académicos y de investigación publicados por la UAT, en 2014 según el ranking de las universidades de México, se ubica en el sitio número 31, pasando del anterior nivel registrado que fue del sitio 50.

La nómina de académicos registra hasta 2 mil 415 profesores, de los cuales el 42.3% son del nivel de tiempo completo, y el restante 57.7% de horario libre. La mayoría de los profesores cuentan con grado de maestría y el 11.8% ya cuentan con nivel académico de doctorado.

Las publicaciones académicas en libros y artículos en revistas indexadas o arbitradas es de solo un 53% anual, logrando 0.7 por investigador; se cuenta con 10 programas de doctorado totales, acreditados, el 20 por ciento de ellos.

En maestría, 78 programas oferta la UAT y el 14.1% están acreditados. En licenciatura, 76.5% de las 51 carreras se encuentran acreditadas, y el nivel de calidad docente es de 47.9% y de investigación 11.2%. Se tiene una reputación entre empleadores de 8.2, ofertas de posgrado de 36.1 y prestigio internacional en nivel 24 (datos publicados por Carlos Santamaría, 22/8/2015).

La depuración actual más sensible y que ha provocado cierto escozor entre algunos de los profesores y administrativos, es cuando se auditó dentro de las filas del personal aquellos elementos que tienen más de un cargo laboral de tiempo completo, en otros sectores adicionales a la propia universidad.

Este hecho provoca que nuestra universidad registre fuertes fugas de presupuesto hacia nóminas que no siempre son respaldadas con trabajo académico y administrativo, lo cual en estos tiempos de crisis, se urge sanear las finanzas para no peligrar el gasto público de la misma hacia sectores de mayor importancia, como es el desarrollo de infraestructura, capacitación, investigación y movilidad académica.

La universidad pública, por el solo hecho de serlo, está sujeta al escrutinio primero de la sociedad, que con sus impuestos es la que la subsidia; después del gobierno federal y estatal, ya que se administra con fondos federales y estatales por lo que las auditorías llegan de ambos niveles de gobierno.

Pero la más estricta auditoría la ejercen los propios estudiantes universitarios, que son testigos del nivel físico y académico de la UAT al arrancar el periodo escolar. Si las expectativas escolares de los alumnos no son satisfechas, ellos son los principales clientes y ellos son los que finalmente pueden juzgar el avance o retroceso de la institución.

Hoy día, por la crisis económica y la responsabilidad de abonar en el desarrollo integral del estado de Tamaulipas, nuestra institución es auditada dentro del esquema de Presupuestos Públicos a Base de Resultados, con un modelo de Evaluación de Desempeño.

Los que no entienden este paradigma, no entienden la responsabilidad de contar con una universidad que se administra y gobierna con valores, o sea una universidad acorde a nuestros tiempos…

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