Entre Nos ... Reglamento para todos

Por Carlos Santamaría Ochoa

Entre Nos … Reglamento para todos … Llama poderosamente la atención el hecho de ver a elementos de Tránsito local laborar con una habilidad irreconocible, en las esquinas de nuestra ciudad, cuando se trata de vehículos modestos, o cualquier otro que pueda entorpecer la vialidad… que les concede su razón.

Las autoridades han insistido en que se debe hacer respetar la ley correspondiente, sin embargo, existen algunos temas referentes a la cultura de la vialidad que no son congruentes con estas declaraciones, la intención de la presidencia municipal de hacer valer la ley, y el derecho que tenemos todos los tamaulipecos ser tratados como iguales, sin distingo de clase, partido político, religión, género o profesión, es decir, que la igualdad, el término se aplique de una manera uniforme.

No concebimos el hecho de que haya llegado un elemento muy bravo a infraccionar a una mujer que recogía a su hijo en la escuela, allá por la calle Matamoros y Lauro Aguirre, cuando a media cuadra existen barreras en plena vía pública que evitan que usted o yo nos estacionemos.

Se ha otorgado permiso –ilegal- a ciertos grupos para estacionarse en lugares públicos, es decir, en la calle vil, y para ello hacen uso de los conos fluorescentes que tanto coraje nos proporciona el ver regados en la zona centro de la ciudad: no somos los únicos: mucha gente se molesta pero no se atreve a externar su queja porque trabajan, o en el gobierno estatal o en la Universidad o en el Ayuntamiento y temen perder sus puestos o privilegios.

Sin embargo, en un alarde de espíritu cívico, algunos se atreven a señalar a ciertos grupos que se han apoderado de las calles. Critican a esos “valientes” tránsitos que se atreven a quitar un carro de repente, pero no se atreven a levantar multas a quienes ponen en las calles bancos, botes con piedras, sillas o conos fluorescentes, otorgándose ellos mismos un “privilegio” fuera de la ley.

Nadie tiene más derecho que nosotros mismos a ocupar la calle. En ese sentido, hace muchos años la Universidad Autónoma de Tamaulipas compró un terreno ubicado en la esquina de la calle diez con Matamoros para convertirlo en un estacionamiento exclusivo de la máxima casa de estudios. La medida fue bien vista, ya que cuando llegaba el rector, el trabajador del volante –su chofer, pues- se iba a estacionar la camioneta a ese sitio; para cuando el rector salía, la camioneta estaba presta a recogerlo en la misma puerta de la Rectoría. Igual sucedía con Américo Villarreal Guerra o con Manuel Cavazos Lerma: los choferes en cuestión no se quedaban ahí y dejaban la calle libre para los ciudadanos, los “simples mortales” o como le quiera llamar usted: los que teníamos necesidades en el centro, oficiales o comerciales, pero no gozábamos de algún privilegio por el puesto no obtenido.

En ese sentido, hacemos votos porque los miembros del Cabildo victorense hagan un examen de conciencia y metan en cintura a todos esos funcionarios, comerciantes, vecinos y automovilistas que ocupan nuestras calles hasta la mitad del arroyo, y se apropian de una vía pública que, como su nombre lo dice, es PÚBLICA, o sea, de todos.

Curiosamente, en el centro de la ciudad vemos muchos vehículos en esa zona exclusiva, pero ninguno de estos automóviles lo maneja funcionario alguno: son conducidos por sendos choferes, cuya misión es únicamente conducir, pero que se han adueñado de nuestras calles y plazas.

La gente espera que haya un gobierno equitativo y se cumpla con la ley, y ésta prohíbe la exclusividad en calles y plazas. Solo pedimos que la hagan valer. Total, todos sabemos que ningún funcionario de primero a cuarto nivel batalla para estacionarse, así que el hecho de que respeten esos lugares para todos nosotros no les afectará, y además, debemos entender que cuando se es servidor se cuenta con un privilegio para servir a los demás y no para servirse.

Pedimos encarecidamente nos regresen los lugares de todos, para que todos podamos hacer uso de ellos, y entonces volvamos a sentir que la autoridad de toda índole, federal, estatal, municipal o educativa es parte de nosotros, y no de una casta superior. Todos somos tamaulipecos y tenemos los mismos derechos., o… ¿usted qué opina al respecto?

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