Entre Nos ... Tiempo completo fallido

Por Carlos Santamaría Ochoa

 No podemos dejar de mencionar que hay acciones que se llevan a cabo dentro de la administración pública que son positivas, pero otras que no corren la misma suerte: por aspectos humanos, donde la corrupción o ineficiencia juegan un importante papel, hay resultados lamentables o de plano, que no responden a las expectativas creadas en torno suyo. Caso específico es, sin lugar a dudas, la llamada “escuela de tiempo completo”, creada durante la administración del presidente Peña Nieto, y que ha constituido, lejos de un apoyo, una lamentable carga para quienes dirigen las instituciones educativas, para padres e inclusive ara los propios alumnos.

Ahora los hijos van a la escuela y les dan de comer. Pareciera que es lo único que hay de aporte al respecto; los programas educativos están igual que antes, con unas clases de más que no corresponden a lo esperado, y también, donde algunos profesores se sintieron padres de los muchachos y los tratan de una forma lejana a cualquier principio pedagógico.

La comida, fuera de lo que digan, es buena, pero cuesta dinero, y algunos padres de familia han criticado los cobros, para ellos excesivos, de directivos escolares.  Se olvidan de lo que cuesta comprar alimento para los hijos, y tienen actitudes poco congruentes al respecto. En algunas instituciones hay padres que deben uno o dos años de comida.

¿Cómo cree usted que se nos olvide pagar la comida de nuestros hijos?

Irresponsable y criminal resulta lo que algunos inconscientes padres dicen en el sentido de que les cobran mucho; imagine el lector: 2 mil 500 pesos por semestre… ¿se le hace mucho?  El coste del platillo es de 25 pesos, lo que no se paga ni en el mercado ni en una fonda de mala muerte; la comida es balanceada, pero nos hacemos los mártires y lloramos por no poder pagar eso.

Y las cervezas del fin de semana… de eso no estamos hablando, dirían esos irresponsables y “argüenderos” individuos que de todo se quejan y van a los medios a lloriquear su impotencia de pagar la comida de sus propios hijos.

El dinero se tiene que cubrir porque hay prestadores de servicio que compran insumos y le dan de comer a los muchachos: otros padres cumplidos pagan lo que los irresponsables no quieren cubrir, y no es nada justo que tengamos que mantener hijos de desobligados, porque créanos, los que no pueden pagar por aspectos económicos son los menos: los que lloran y despotrican son los irresponsables, los bebedores de fin de semana, los que tienen smartphones de lujo para ellos y sus hijos, y no pueden pagar el platillo.

En ese sentido, la autoridad federal no se percató que habría un grupo de irresponsables y conchudos que quieren que “papá gobierno” mantenga a sus hijos, y que la carga está para otros cuantos padres que se preocupan por sus hijos.

¿Qué hacer con esos desobligados? Los directores no quieren darlos de baja porque inmediatamente los periodistas amarillistas se echan encima ante la queja de los pobres padres que se quejaron de que a sus hijos no les dieron una comida que no pagó su padre. No ven la obligatoriedad del padre y el muchacho, sino el hecho de que un directivo quiera ser justo con quien sí cumple y con quien no lo hace.

Es hora de que las autoridades escolares a nivel central hagan una evaluación a fondo y regresemos al modelo en el que los hijos eran responsabilidad de sus padres.

O qué… ¡Sigue la escuela con internado, donde gobierno nos de cobijas y catres para que duerman los hijos?

No es la medida adecuada y lo sabemos: es tiempo de hacer una evaluación justa y fuerte, crítica y adecuada, para establecer un sistema educativo responsable y congruente con nuestra realidad.

Si no se hace, estaremos alimentando esas actitudes demagógicas que tanto daño están haciendo a nuestra nación, y eso, a nuestros hijos no les favorecerá en nada, porque estamos creando zánganos irresponsables que querrán que papi gobierno nos resuelva todo.

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