Anecdotario … Sueño eólico a pique

Por Javier Rosales Ortiz.

 

Aquella madrugada era fresca y unos 40 reporteros partimos en un cómodo autobús hacia un lugar de nombre “Los Vergeles” en San Fernando, Tamaulipas, una de las zonas más convulsionadas por la violencia, donde el sueño cumbre del ex gobernador, Eugenio Hernández Flores, era edificar un parque eólico.

A la llegada bello era el valle y fuerte, muy fuerte el viento, pero eso casi pasaba desapercibido para los periodistas, quienes desde el ventanal del vehículo hacían cuentas de las viviendas, de los comercios y de las camionetas reducidas a ceniza que se apreciaban en ambos lados de la entrada del pequeño pueblo.

Eugenio colocó la primera piedra de la ambiciosa obra y todo terminó, como sucedió también con sus sueños de que Tamaulipas se aferre de la mano de esos fantásticos parajes europeos que lucen altivos y majestuosos cuando exhiben sus enormes molinos de viento que generan energía eléctrica. El proyecto quedó sin efecto por mal concebido y fue a parar al archivo del olvido.

Pero ahora, años después, tres son los parques semejantes que se impulsan para Tamaulipas, uno en Ciudad Victoria, otro en Villa de Casas y un último en Llera y, es éste el que en estos momentos acapara la atención, porque será el más ambicioso y más grande de todo México. Entre los tres se destinará una inversión superior a los 350 millones de dólares.

Y todo caminaba a la perfección, se colocó la primera piedra he iniciaron los trabajos, pero ahora los problemas financieros y de otra índole empiezan a hacer que se estremezca esta monumental obra, que según la promesa quedaría concluida para finales del 2015.

Y cómo no, si los pagos a los trabajadores están siendo financiados por los constructores, a quienes ahora la empresa Abengoa – a la que se le encomendó la obra- les adeuda más de 22 millones de pesos que ya se llevó el viento, mucho antes de que las hélices empiecen a girar.

Son variadas las versiones que circulan en torno a los problemas que enfrenta este parque y en los cuales tiene mucho que ver el comportamiento del superintendente, el ingeniero Rolando Melendez Félix, quien no ofrece explicaciones a los involucrados en la construcción sobre lo que se antoja tiene que ver con asuntos financieros de alto peso y una huelga sindical que estalló el pasado viernes que provocó la paralización de los trabajos.

Y es que la empresa les prometió a los constructores que se les pagaría en 90 días y 120 han transcurrido, por lo que quienes aportan su ingenio y la contratación de la mano de obra ya tiraron la toalla.

Se contabiliza en más de mil los trabajadores que ya recibieron su pago por parte de los constructores, pero ahora son éstos los que exigen que la empresa les responda conforme a los convenios que se firmaron.

Eso huele a que a primera vista no existe orden, tampoco seriedad y por último las ganas de concluir a tiempo los trabajos del Parque Eólico de las Tres Mesas, que fue comisionado a la empresa española Abengoa, líder en México en la generación de energía desde 1979.

Una lástima, sería, que ese parque eólico privara a los pobladores de Llera y de muchos lugares cercanos de que se les suministre energía a 71 mil hogares, como está proyectado.

Lamentable, también porque no sería, que la obra quedara inconclusa por incapacidad, por la apatía y por la frivolidad de las cabezas visibles, quienes tienen una granada en la mano que en cualquier momento puede detonar.

Y, penita daría, que el primero de los tres proyectos que le sacaría lustre a Tamaulipas en materia de energía se hiciera agua, como sucedió con “Los Vergeles”, una obra que se puso en marcha con ilusión, pero que terminó rascando las letras que forman la palabra decepción.

¿Qué pensaría al respecto el Dios Eolo – el gobernador de los vientos en la mitología griega- si pudiera ser testigo de esta barbaridad?.

De estos sueños eólicos que están a punto de ser arrasados.

Por un poderoso, tifón.

Correo electrónico: tecnico.lobo1@gmail.com

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