Entre Nos ... Los mortales rumores

Por Carlos Santamaría Ochoa

Entre Nos … Los mortales rumores … No podemos en nuestra sociedad, permitir que los rumores acaben con la reputación de la gente, de las instituciones o de una familia; no es gratificante vivir del chisme como suele suceder y lo vivimos diariamente en nuestra querida ciudad de cabellos de esmeralda, como diría la muy apreciada maestra Altair Tejeda de Tamez.

No. Son los rumores una de las peores maldiciones que se ciernen en una ciudad, y en la nuestra están haciendo estragos en instituciones que no tienen absolutamente nada de lo que se dice, gracias a la desinformación de que son objeto quienes se dedican a difamar sin fundamento, con una terrible amargura que les inunda el alma y el pensamiento, dañando familias y a los demás sin importarles lo que dicen y qué tan dañino es.

En ese sentido, indigna leer y escuchar a un grupúsculo de inconformes con la vida y consigo mismos difamar a una institución que se ha colocado a nivel nacional entre las mejores de su clase: la Escuela Secundaria General Número 4, “profesor José Santos Valdés Salazar”, misma que ha logrado obtener el tercer puesto en el Reconocimiento a la mejora de la gestión 2015, por parte de la Secretaría de Educación Pública, y eso no es gratis, porque para tener esos reconocimientos hay que trabajar y mucho, como lo hace el personal, maestros y alumnos de la secundaria 4.

Y duele mucho, porque lo que se maneja en redes sociales que, como dijo Umberto Eco, son un nido de chismes de gente sin quehacer, aunque el sociólogo fue más duro como consignamos en colaboración anterior, tachando de idiotas a los que se prestan a este juego donde todos tenemos voz, aunque no tengamos la razón.

Afirman que hay manejos poco claros, pero nunca pensaron en que hay auditorías suficientes para garantizar el buen manejo que se ha dado a los recursos de los padres de familia. El columnista, como padre, ha estado muy dentro del sistema para afirmar que no hay tales.

Hablan de ingresos por cuotas y por la comida, pero olvidan intencionalmente que la comida de todos los días se paga, es decir, no solo entra dinero, sino que también sale y mucho; se paga luz, agua, servicios, material de limpieza, copias y muchas otras cosas más.

Los inconformes, los envidiosos y los idiotas no tienen idea siquiera de cuánto y a quienes se les paga porque la escuela esté como está: limpia y sin problema de aires acondicionados, limpieza o funcionamiento de los sanitarios.

Esos hipócritas y cobardes que se esconden en el anonimato difamando con seudónimos no dicen que sus hijos nunca tienen falta de papel  higiénico ni material de curación, ni una llamada cuando se sienten mal, y que los salones de sus hijos están siempre limpios.

Y de la comida, hasta flojera da tratar el tema: son vividores que nunca pensaron que se tenía que pagar lo que sus hijos comen, como cualquier persona en el mundo. No son ángeles que no necesiten comida, y ésta, al día de hoy, cuesta y mucho, la carestía nos hace maniobrar milagrosamente para que alcance.

Dar de comer a mil criaturas cuesta, y esos ingenuos y cortos de entendimiento piensan que todo lo que se paga es para propinas o algo por el estilo. Nunca pensaron que la tortilla cuesta casi 17 pesos el kilogramo, o que la fruta tiene coste elevado, que las verduras y la carne también son compradas como cualquier institución o persona.

El gobierno colabora con 200 pesos al año por cada niño, es decir, un peso por cada comida, lo cual, si somos justos, NO es suficiente, y eso no lo ven estos individuos cobardes que quieren cambios en la escuela porque presumen que hay malos manejos.

Ellos ni siquiera pagan cuotas, no colaboran y no van cuando se requiere que estén en juntas para asuntos de sus propios hijos.

Y con esa desfachatez critican…

Pero las autoridades de la Secundaria 4 deben estar tranquilas: la comunidad educativa y la sociedad saben de su calidad, se su profesionalismo y de su honorabilidad. Y esos, que no dan la cara, sinvergüenzas y cobardes, no tienen esos atributos.

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