Hipódromo Político ... “Se acabó la fiesta a los bandidos”: El Bronco

Por  Carlos G. Cortés García

En la vida no hay plazo que no se cumpla. Y en Nuevo León el plazo llegó ayer a su cita con la historia: Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco” se sentó desde la noche de anoche en la silla más poderosa del estado neoleonés. Pero no en cualquier silla. “El Bronco” llegó al Palacio de Gobierno con su propio sillón, uno de ejecutivo, normal, como las que se venden en cualquier tienda de muebles de oficina y que usted o yo podemos adquirir con un presupuesto no ofensivo. Nada extraordinario. Y la silla de Rodrigo Medina de la Cruz se fue al museo con la leyenda Peligro… No Sentarse. Esta silla enferma de poder y egolatría”.

 

Medina de la Cruz ya se imaginaba su destino. Lo presintió desde el momento en que se aferró a que Ivonne Liliana Álvarez García fuera su candidata y perdió. No le dio a la Senadora para vencer a  “ El Bronco ”, un hombre que más que ganar por él mismo, se dejó empujar por el hartazgo social de los malos manejos, del robo, del abuso, de la prepotencia, del nepotismo. Y así lo sabe Jaime, y así lo reiteró esta tarde al pedir a los ciudadanos que “no me dejen sólo”.

El Bronco sabe que su fortaleza reside en la fuerza y el empuje que le dé la gente. Y si el hoy Gobernador de Nuevo León le cumple a la gente, puede aspirar a más. Pero primero resultados en Nuevo León. Y los va a dar.

Por lo pronto, la noche de anoche ha de haber sido el clímax de sus pesadillas para el saliente Gobernador de Nuevo León. Durante la ceremonia de cambio de poderes, el semblante de Rodrigo Medina se tornó adusto, preocupado y sombrío cuando Jaime Rodríguez Calderón soltó una retahíla de frases de advertencia o amenaza, con dedicatoria directa a su finado gobierno: “Se acabó la fiesta a los bandidos”, y aprovechó para anunciar que, sin afán de venganza, habrá auditorías en todas las dependencias y se revisará cada papel y cada jabón, y si alguien cometió un crimen o delito, que responda y dé la cara.

El estado que guarda la administración pública de Nuevo León, añadió “ El Bronco ”, es por la corrupción “sin llenadera y el delirio de quienes se creyeron reyes, que no gobernantes; que donde había ciudadanos veían súbditos y donde había dinero público, un botín”.

Y reiteró: “se les acabó la fiesta a los bandidos, que ni se hagan ilusiones las manos largas, a partir de hoy se acabaron los moches y las transas, los lujos a costillas de la gente. Si quieren lana, háganla como la gente honesta: trabajando”, sentenció el nuevo mandatario de Nuevo León, quien advirtió a los contratistas que antes de pagar las deudas, el nuevo gobierno revisará que no haya intereses ocultos atrás, y con todo gusto se les pagará a los que hayan hecho negocio derecho, legal, como la gente decente.

Por lo pronto los próximos días y semanas serán una pesadilla constante para el ya ex Gobernador, Rodrigo Medina de la Cruz; para su padre, Humberto Medina Ainslie, para sus hermanos, prestanombres y malos funcionarios que se sirvieron del presupuesto en lugar de utilizar los dineros del pueblo para servir. Como dato mucho más que interesante, le comentaré que Medina de la Cruz recibió el estado de Nuevo León con una deuda de 21,178 millones de pesos y lo habría entregado, hipotecado como bien lo dijo “ El Bronco ”, con una deuda de más de 120,000 millones de pesos. ¿Más de 100,000 millones de pesos en seis años? ¿Y a donde se fue el dinero? ¿En dónde lo invirtieron? Porque para nadie es un secreto los excesos que llevaron a los ciudadanos de Nuevo León a rechazar el mal gobierno de Medina de la Cruz, como se han rechazado también a malos gobiernos en otros estados del país, debido a los excesos, abusos, prepotencias, nepotismos y raterías.

A la asunción de Jaime Rodríguez Calderón como primer gobernador independiente de Nuevo León y de México, asistió como representante personal del Presidente Enrique Peña Nieto, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.

Entre otros invitados, estuvieron presentes el panista Diego Fernández de Cevallos; el sacerdote defensor de los migrantes y promotor de los derechos humanos, Alejandro Solalinde; y hasta Hipólito Mora, fundador de las autodefensas de Michoacán; también, el medallista olímpico Raúl González; Dante Delgado Rannauro, dirigente nacional del Movimiento Ciudadano; el arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera López; y los rectores del Tecnológico de Monterrey, David Noel Ramírez, y de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Jesús Ancer Rodríguez.

También hicieron acto de presencia algunos Gobernadores, entre quienes destacaron Rubén Moreira, de Coahuila; Mario Anguiano Moreno, de Colima; Juan Manuel Carreras López, de San Luis Potosí; Claudia Pavlovich, de Sonora; Alejandro Moreno Cárdenas, de Campeche; Eruviel Ávila, del Estado de México; Rolando Zapata Bello, de Yucatán; Roberto Sandoval Castañeda, de Nayarit, y Jorge Herrera Caldera, de Durango; el perredista Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno del Distrito Federal; Manuel Velasco, de Chiapas; el panista Francisco Domínguez Servién, de Querétaro; Gabino Cué, de Oaxaca, y Mario López Valdez, de Sinaloa.

  1. 1. Es una pena que el esfuerzo que hacen todo el personal que trabaja en el Hospital General de Ciudad Victoria, se reduzca a una mala experiencia de los derechohabientes y usuarios ante derroches de prepotencia y altanería de malas empleadas como María Prudencio de la farmacia, quien con una soberbia extraordinaria como si fuera la directora del nosocomio, o peor aún, la dueña del Hospital, trata a la gente. Ojalá y el Secretario de Salud, Norberto Treviño García Manzo o el Director Jorge Treviño, pongan manos a la obra e investiguen a esta mala trabajadora que abusa de su pobre puesto de atender, cobardemente, desde la parte de atrás de una ventana.

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