Entre Nos ... ¿ Seis horas de trabajo?

Por Carlos Santamaría Ochoa

 

Hay quien piensa que la gente que trabaja todo el día, irónicamente, es una “gente sin quehacer”, y la respuesta puede encontrarse en una noticia proveniente de Suecia, que habla de la importancia de una jornada laboral adecuada, que maneja cubrir únicamente seis horas y no las ocho que tradicionalmente maneja casi todo el mundo.

En ese sentido, un estudio muy interesante reveló que trabajar 50 horas o más a la semana no es algo tan productivo, y que resulta peligroso inclusive para quienes laboran esa cantidad de horas.

El estudio se llevó a cabo en 600 mil personas en Suecia, y se llegó a concluir que los que trabajan 55 horas a la semana tienen 33 por ciento más probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular, en comparación con los que trabajan de 35 a 50 horas. A partir de lo anterior, en Suecia se redujo de 8 a 6 horas la jornada laboral, y se instrumentó en negocios, a fin de analizar, en un año de estudio, los costes, beneficios y consecuencias que pudiera tener. Interesante, ¿no cree?

Al respecto, Linus Feldt, directivo de Filimundus, compañía sueca desarrolladora de Apps, declaró que “mantener la concentración en una tarea específica durante 8 horas es une norme desafío, y se ha buscado hacer el trabajo más soportable”, y recordó que  se dificulta gestionar la vida privada fuera del trabajo. Asimismo, insistió en que para que sean efectivas estas horas laborales, se pide al personal estar totalmente alejado de redes sociales y medios de comunicación que pueden ser distractores, así como también reducir esas juntas que hacen perder el tiempo.

Aquí nos acordamos de esos funcionarios que viven en reuniones, juntas y cosas por el estilo, aparentando mucho trabajo.

Hay que agregar que Toyota, en Gotenburgo, hace 13 años redujo su jornada laboral de 8 a 6 horas, y ha tenido como resultado una tasa de rotación más baja y más empleados felices. Se refuerza la idea de Carlos Slim, magnate mexicano que sostiene la idea de que necesitamos más tiempo para vivir en familia y personalmente que laboralmente.

Como colofón, Paul Kelley, experto del sueño de la Universidad de Oxford, dice que la gente debería entrar a trabajar a las 10 de la mañana, debido a que la sociedad se encuentra en medio de una crisis de falta de sueño, ya que nuestras horas de trabajo están fuera de sincronización con nuestros relojes biológicos.

A lo anterior, viene a nuestra mente esa grupo de servidores públicos que viven en la oficina desde que amanece hasta la madrugada, trabajando arduamente. Puede ser una de las razones por las que la eficiencia no llega a niveles deseados: porque la gente está enajenada con el trabajo y no vive. Slim maneja la idea de que tenemos que convivir más con nuestra gente, ser más humanos, dejar de ser como máquinas, reducir la jornada laboral para tener mejores resultados.

No sabemos a quien se le metió en la cabeza que mientras más tiempo estamos en el trabajo rendimos más. Está demostrado que a mayor tiempo, hay mayores distractores, y la gente no se concentra en lo que debe.

Es donde nuestros expertos podrían comenzar a hacer un buen esfuerzo por dotar a la sociedad de gente productiva, que realmente haga lo que tiene que hacer, sin esas presiones anormales y poco lógicas de querer que todos estemos en una oficina o negocio por ocho horas o más, sin tener derecho a nada.

Recordemos la filosofía del mundo capitalista que se basa en que tenemos que rendir de una mejor manera, pero para ello, nos hacen agradable y acogedor el sitio de trabajo, es decir, hay facilidades para que hagamos bien lo que tenemos por encargo.

Sucede, pensamos, igual con esos estudiantes que pasan toda la noche repasando para los exámenes: siempre hemos sido de la idea que los resultados no son lo que debieran, sino por el contrario: cansados, abrumados y presionados, no pueden salir bien evaluados.

Es hora de pensar en un trabajo de menos horas y más calidad, ¿o no?  

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