Entre Nos ... La mejor campaña: permanente

Por Carlos Santamaría Ochoa

En temas de campaña político-electorales, somos de la idea de que quien aspire a cualquier cargo debe comenzar cuanto antes su pre campaña, independientemente de los ordenamientos del Instituto Electoral que hemos visto que nadie respeta y que son letra muerta.

En ese sentido, una persona que se precie de ser político en primera instancia debe considerar el término y su definición para saber si cumple con lo primero:

Ser político no es tener un “hueso” por aspectos de amistades o compadrazgos, sino realmente tener intención de hacer política en el aspecto de procurar una mejora en la gente que nos rodea. O al menos es la idea que tenemos de ello.

Ser político, además de lo anterior, es renunciar a esas prácticas añejas que tanto daño hacen a una nación y a la sociedad en conjunto: evitar los gastos innecesarios para manejo de imagen en el sentido de que se le hace a la gente casi imposible tocarles o verles, mucho menos hablar con ellos.

Es evitar esas largas esperas para una audiencia como si se tratara de un Dios. Son tan mortales como nosotros y no tienen nada de divino, por lo que debieran ser sencillos y congruentes.

Y la política, tenemos la idea que se elabora y construye a partir de acciones cotidianas, en clara alusión a quien está siempre en campaña.

Y decimos lo anterior porque una verdadera campaña es la que se edifica día a día con acciones y no con boletines o visitas a la tele: el buen político hace su trabajo escuchando a la gente y respondiendo en la medida de lo posible a sus necesidades.

No se trata de un Superman que debe tener la solución a todo. Bueno fuera, pero no hay perfección en esto ni presupuesto que permita hacerlo. Lo sabemos.

Y nos queda claro que hay quien hace política cotidiana; el diputado José Ricardo Rodríguez Martínez es una de esas personas que ha abrazado la vocación política y la lleva a la práctica.

Vemos un interesante tríptico donde nos resume su labor desde que fue electo como diputado local por Victoria.

Encontramos en el documento una serie de datos que nos llaman la atención, y que tienen que ver con campañas oftalmológicas como la que recientemente acaba de llevar a cabo, y que ha beneficiado realmente a muchos tamaulipecos necesitados de estos apoyos.

Ricardo sabe que no alcanza el dinero para muchas cosas sde tratamientos de los ojos, y sabe de la importancia de ver bien, por eso el éxito de su gestión.

También vemos las becas que otorga a quienes lo necesitan y merecen, o los apoyos a familias de escasos recursos, y la gestión para que algunos padres de familia puedan contar con un ingreso seguro en base a su fuerza laboral, y dejen de tener esa angustia de sobrevivir desempleados.

Sus iniciativas y gestiones legislativas son importantes y son dignas de aplauso. Ricardo es joven y tiene un buen futuro por delante, pero lo construye día a día con acciones que sabemos, están salpicadas de ese “humor” popular, es decir, que está ahí, donde vive la gente y no se relaciona con ellos únicamente para la foto, porque entiende las necesidades de los mismos.

Su origen le permite entender muchas de esas cosas y la actividad de sus padres también. Sabe de estas necesidades sociales y, ahora que se encuentra en un sitio donde es escuchado, alza la voz para urgir los recursos de sus representados.

Trata en todos sentidos de que el dinero del pueblo llegue al pueblo, y la verdad, eso es digno de mencionar, y es una excelente pre campaña.

No sabemos a donde llegará ni cual es el próximo encargo político, porque así es esto, pero lo que sí sabemos es que la gente reconoce en este joven a un buen político tamaulipeco, y eso lo deben aprovechar los partidos: dejarse de tarjetitas o llamadas del D. F. y escuchar a su gente, sus militantes, para que nos gobiernen quienes son realmente políticos y no quienes se hacen “selfies” con gente que nunca más volverán siquiera a tocar.

 

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