Opinión Económica ... Por fin liberan de ataduras al salario mínimo

Por Dr. Jorge Alfredo Lera Mejía

Primero, con el voto unánime de 90 senadores, el pleno el Senado avaló el 22 de octubre la reforma constitucional que libera el salario mínimo para que aumente sin afectar la inflación y que crea la Unidad de Medida y Actualización (UMA), la cual será utilizada como referente para el pago de hipotecas, multas y otras disposiciones que actualmente utilizan como parámetro al minisalario.

Tampoco se regirá por la tasa inflacionaria anual, pero le hizo cambios al régimen transitorio para disponer las reglas del valor de la UMA, que al arranque tendrá un valor diario igual al minisalario y paulatinamente se despegará de él para tener su propia ruta.

Con base en el salario mínimo actual, la UMA tendrá un valor inicial diario de 70.10 pesos; es decir, un valor inicial mensual de dos mil 131.04 pesos, porque el valor inicial diario se multiplicará por 30.4 veces; y un valor inicial anual de 25 mil 572.48 pesos, porque el valor mensual inicial se multiplicará por 12 veces.

La reforma incluye como tarea del INEGI calcular “el valor de la Unidad de Medida y Actualización que será utilizada como unidad de cuenta, índice, base, medida o referencia para determinar la cuantía del pago de las obligaciones y supuestos previstos en las leyes federales, de las entidades federativas y del Distrito Federal”.

En el documento se aclara que los créditos vigentes a la entrada en vigor de esta reforma, cuyos montos se actualicen con base al salario mínimo y que hayan sido otorgados por el Infonavit, Fovissste u otras instituciones del Estado dedicadas al otorgamiento de crédito para la vivienda continuarán actualizándose bajo los términos y condiciones estipulados.

Ahora, este jueves 19 de noviembre, siguiendo el proceso legislativo, la cámara de Senadores de origen turnó a la de Diputados la propuesta para su aprobación o modificación, procediendo a ser votado por unanimidad, con 417 votos a favor, el dictamen de la minuta del Senado que reforma la Constitución Política en materia de desindexación del salario mínimo y lo turna a los congresos estatales para su eventual ratificación, por ser cambios constitucionales, se requiere del aval de la mayoría de los legislativos locales para su promulgación.

Los salarios mínimos serán generales o profesionales. Los primeros regirán en las áreas geográficas que se determinen; los segundos, se aplicarán en ramas determinadas de la actividad económica o en profesiones, oficios o trabajos especiales […] (extractos tomados de Periódico Excélsior).

La postura aprobada por las dos cámaras es el inicio de la posible recuperación del poder adquisitivo de los salarios mínimos en México que durante las últimas tres décadas perdió el 78% del poder de compra, bajo el pretexto que si se aumentara arriba de la tasa de inflación anual estimada, estos salarios dispararían aún más la misma inflación y se tendría un efecto contrario, del propio aumento que por la inflación perdería más su valor.

Esta postura neoliberal, siempre ha sido encabezada por el Director de la Conasami que ha ostentado el cargo desde hace más de 20 años, además que siempre ha sido respaldada por las autoridades hacendarias, de la secretaría del trabajo, de las cúpulas empresariales y de los esquiroles representantes de los trabajadores en la Conasami.

Mientras que las bases trabajadoras y por consecuencia su efecto en las políticas del campo de producción de productos básicos, reflejada en los campesinos, cada día subsisten con un poder adquisitivo raquítico y empobrecedor.

El salario mínimo general actual en todo México es de 70.10 pesos diarios, la propuesta del jefe de gobierno en el DF, Miguel mancera, es que aumente al menos de 85 pesos diarios, pero la verdadera meta a proponer en los siguientes tres años, deberá que estos salarios aumenten hasta más de 400 pesos diarios, si es que se reconoce que los salarios deben recupera el 78% perdido en estas tres décadas, eso es en justicia laboral.

La justificación más apremiante a la urgente necesidad de recupera el poder adquisitivo de los salarios mínimos, es reconocer que la actual desigualdad imperante en México, donde más del 50% de los mexicanos son pobres y el20% pobres extremos, y que más del 65% de los trabajadores cobran un salario mínimo, esa es la causa principal de la violencia e inseguridad que permea en todo el país.

O sea, actualmente (noviembre de 2015) alrededor de 7 millones de trabajadores en México cobran el salario mínimo de 70.11 pesos diarios, 2 mil 103 pesos al mes que de acuerdo al Consejo Nacional de Evaluación de Política de Desarrollo Social (CONEVAL), ingreso que está por debajo de la pobreza alimentaria, es decir no alcanza ni para comprar los alimentos necesarios para una familia.

Veremos que si de esta forma liberan las ataduras de incrementar al salario mínimo. Esta es la oportunidad para que el Presidente Enrique Peña Nieto lleve a cabo la reforma estructural más sensible y necesaria, que es la recuperación del poder adquisitivo y el inicio del camino del progreso y desarrollo igualitario, para que la desigualdad, pobreza y desempleo dejen de ser los temas más lacerantes que provocan la indignación de la mayoría de los mexicano.

 

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