Entre Nos ... Semifinal manchada y hedionda

Por Carlos Santamaría Ochoa

 

Entre Nos … Semifinal manchada y hedionda. Sucedió igual que en las semifinales del futbol mexicano: suciedad, trampa, marrullerías y todo lo que se presta para hacer del presente un procedimiento de selección inadecuado.

Teniendo que soportar a dos o tres faltos de inteligencia que hacen comentarios sin argumentación alguna, y critican por sistema, tuvimos que observar los encuentros de fútbol, pertenecientes a la etapa semifinal; uno de ellos fue el mal llamado “clásico capitalino”, entre América y Pumas, del que, futbolísticamente hubo de todo, aunque tristemente nos percatamos de esas cosas fuera de reglamento.

No comulgamos con el pensamiento de los “comentaristas expertos” cuando hablan de “faltas necesarias”: las faltas son infracciones al reglamento, y así deben tomarse, y quien las comete, actúa al margen de la ley.

Lo mismo se observa con la sucesión gubernamental: hay golpes bajos, llamadas bajo la mesa, acciones fuera de la ley, y todos pretenden que creamos que hay unidad y cordialidad. Seamos honestos: todos la quieren –la candidatura- y todos hacen cuando les es posible por lograrla, aunque para ello hayan pasado por encima de las leyes competentes.

Es bueno saber que algunos tamaulipecos sienten que tienen derecho a ser candidatos a gobernador, porque quiere decir que saben que su trabajo vale, y que los años que lo han desarrollado tienen o deben tener su recompensa.

Eso de esperar los tiempos, como que no nos cuadra mucho que digamos, porque no hay kun manual para definir cuales son éstos: hay personas que en pocos años tienen merecimientos, como hay otros que requieren mostrarse con mayor intensidad y mayor tiempo para lograr lo que unos hacen pronto y otros despacio.

Lo que no se vale es que simulen, que engañen. Nos viene a la mente cualquiera de esos jugadores de ambos equipos de la semifinal que se tiraron pretendiéndonos hacer creer que les golpearon y busquen la descalificación del oponente con una tarjeta, en el caso del futbol, amarilla o roja, y en el caso de la política, proveniente del centro del país.

El fútbol tiene mucha similitud con la política, y su honorabilidad está, igualmente, en tela de juicio por lo que hemos visto y vivido en los últimos años.

De los aspirantes a la candidatura del PRI, sabemos, desde hace años, que algunos de ellos han buscado el cargo por diversos medios, y que, insistimos, todos piensan que tienen merecimientos.

No se vale el que algunos se apoyen en una recomendación del centro del país, porque esa práctica debe ser erradicada desde nuestro punto de vista.

Vale el trabajo que reconozca la militancia y más específico, la ciudadanía, que es la que decidirá y valorará lo bien o mal decidido de la nominación.

Es tiempo, como dijeron algunos –de dientes para afuera- de unidad y cohesión, y entender que, quien sea elegido o elegida –por aquello de quienes se ofenden- habrá que trabajar para mantener una gubernatura que ha sido afectada por decisiones nacionales y que tienen impacto en el sentir de los tamaulipecos respecto a sus posibilidades.

Según hemos leído y escuchado, la decisión se dará el próximo mes, por lo que tendremos que esperar para saber quien será la persona que abandere al tricolor y prácticamente gobierne la entidad los próximos seis años.

Hay que tener muchísimo cuidado en la decisión, porque, sinceramente, se juegan muchas cosas, siendo la principal el desarrollo y bienestar de 3.5 millones de mexicanos que tenemos grabado en el corazón el sentir tamaulipeco y queremos que nuestros hijos vivan cada día mejor.

Pero, sucedió como en las semifinales: hubo de todo, y no precisamente acciones congruentes y afines a la legalidad.

Esperemos donde dejará Santa Claus el regalo mayor, pues.

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