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Entre Nos … Un proceso diferente

Entre Nos … Un proceso diferente

Por Carlos Santamaría Ochoa

Entre Nos … Un proceso diferente. De todos es sabido que vivimos tiempos distintos y los procesos no pueden llevarse a cabo como hace medio siglo; la tecnología, las formas, la gente, la preparación de todos ha cambiado, y en ese tenor, hay que adecuarse a la realidad.

Y uno de los graves problemas de quienes manejan campañas y procesos pre-electorales es que no han querido renovarse; vemos, por ejemplo, a los mismos personajes enquistados hace 3,4 o 5 sexenios en manejo de estrategias, con la misma mentalidad de seres intocables y perfectos, que no aceptan consejos, observaciones ni críticas.

Cuando se escribe algo en contra según ellos, lo ven como un agravio y no como una observación. Su ambición les impide ver el verdadero sentido de las críticas, y eso se ha convertido en el principal enemigo de los pre candidatos del partido en el poder, porque no han querido entender que las cosas han cambiado.

Es muy común que quien maneja imagen no conteste un mensaje de Whats App, de Facebook o un SMS, pensando quizá que quien lo envía es tan poca cosa que no vale la pena desgastarse para ello.

Se sienten tan sobrados como futbolista en torneo mundial, o como reina en baile de lacayos.

Olvidaron que hoy en día, el futuro de los procesos está totalmente ligado a las nuevas tecnologías, y es a través de éstas que puede caerse una candidatura o una campaña completa. Hay elementos probatorios, y Antoni Gutiérrez Rubí, en su magnífico libro sobre “La transformación Digiral y Móvil de la Comunicación Política” (Ariel, 2015) expone las verdades que nuestros “expertos” locales se niegan a ver por no quitarse esa gruesa venda de soberbia que llevan puesta desde que fueron nombrados como parte de un equipo de campaña –o precampaña- para hacer una labor positiva.

Dice el autor de tan excelente libro que “basta acceder a cualquier buscador de Internet –Google, Wikipedia, etcétera- y colocar el nombre de algún político para comprobarlo, pues de 10 resultados que se obtengan, entre cinco o seis estarán ligados a una red social”.

Así de claro, así de contundente.

Y con las redes sociales se encuentra mucha de la respuesta, con los mensajes y demás elementos se puede un comunicar.

Un excelente ejemplo lo ha mostrado Eric Valdés, quien maneja la imagen del abogado victorense Alejandro Etienne Llano, al manejar un grupo de Whats App abierto a todo tipo de comentarios entre los comunicadores. Nunca ha cerrado la puerta a quien piense distinto a los intereses del grupo que Etienne representa. Eso es madurez e inteligencia. Cerrarse a lo que no gusta o al selecto grupo de amigos o conocidos es afectar la imagen de quien les paga.

Valdés ha sabido entender la importancia que tiene el comunicarse con la gente relacionada con medios y la gente en general, interconectada en redes sociales, donde se exponen las verdades de unos y otros, y se da cuenta de las acciones sujetas a crítica y comentario.

También dice Gutiérrez que “los ciudadanos digitales son una realidad y una gran potencia: poseen gran influencia, mantienen comunicación común y opinan, además de que cada vez son más los que tienen en sus manos una de las herramientas más poderosas de la actualidad: el Smartphone”

Lo anterior no lo han sabido ver algunos manejadores de imagen, y olvidan que la vida del joven “es móvil: sus relaciones empiezan y acaban, muchas veces, en la pantalla”, como reza Gutiérrez Rubí, en la idea de que se ha olvidado a los jóvenes, a los comunicadores, a los ciudadanos comunes y corrientes, enfrascándose en una realidad ficticia, que se mantiene con su grupo de amigos, pero no los del candidato o del dirigente de partido, sino de quien manipula datos y cifras, para querer hacernos creer lo que realmente no existe.

Es el arte de tener a alguien con capacidad para manejar la imagen que nos lleve a obtener el objetivo deseado.

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