Entre Nos ... El abominable 17

Por Carlos Santamaría Ochoa

Entre Nos …   El abominable 17 . Da miedo en verdad, pensar que ya no somos la “Ciudad limpia, ciudad amable” de antaño, y nos hemos convertido en un sitio inhóspito, lleno de buitres y fieras que no hacen más que pensar en devorar a su prójimo.

Eso no es lo que vimos en la Victoria de ayer, la que duerme al pie de la Sierra Madre, o la Victoria Chiquita de aquellos versos cuyo contenido ensalzaba el amor a la llamada “patria chica” y a su gente.

Ya no somos más esa ciudad: hoy, nos hemos convertido en una terrible e inhumana selva, y para muestra, la calle más representativa de la capital tamaulipeca, que lleva por nombre Francisco I. Madero, pero que conocemos como el 17, donde domingo a domingo se llevan a cabo eventos culturales amparados por la concurrencia de cientos de victorenses.

Hoy, ha cambiado su apariencia. Basta circular entre las calles Mariano Matamoros y Vicente Guerrero para ver el egoísmo de ese vecino que ha mandado construir una rampa donde no hay entrada de carro, y además, pinta con una señal de discapacitado para que nadie se estacione frente a su casa. En donde tiene su rampa, burdamente sube el carro a la banqueta, invadiendo el espacio de los peatones, ante la complacencia de quienes deben poner orden.

Somos un pueblo curioso: nadie quiere orden para no propiciar estallidos o problemas sociales, y esa es la base de vivir dentro de la ilegalidad, el compadrazgo estúpido y enfermizo, y la absurda forma de abusar de los demás.

Más adelante, en la esquina de la calle Guerrero, otra casa tiene pintada su señal de discapacidad y rampa donde ni siquiera tiene entrada.

Y en otros sitios, o pintan de azul o ponen una grotesca rampa construida sin permiso y ante la violación de toda ley conducente. En algunos otros casos, sacan piedras o sillas y bancos y los ponen para que ni usted ni yo, que no somos vecinos de la calle, podamos estacionar nuestros vehículos.

Pagamos un estacionómetro del que nadie está de acuerdo, y aún así, hay exclusividad para ciertos personajes, porque son hijos o nietos de tal o cual.

El pasado es parte de nuestro legado, y no podemos ampararnos en él para violar la ley y propiciar una falta de convivencia armónica y pacífica.

Si hoy me visitara el candidato a alcalde, le pediría, sin dudarlo y sin lugar a dudas, que hagan valer la ley que evita este tipo de abusos de malos tamaulipecos y peores victorenses, egoístas con complejo de influyentes, prepotentes e inconscientes que toman las calles como propias, en un estúpido criterio de propiedad de la vía pública, y que se apropian además de nuestras banquetas.

Nada más ilógico e ilegal.  El gobernador Américo Villarreal Guerra promovió en aquel entonces un decreto que eliminaba la exclusividad de los sitios de vía pública para estacionarse. No sabemos que haya sido derogado tal documento, pero sí vemos que a diario nadie hace nada por evitar esas faltas del bando de policía y buen gobierno y de tránsito.

No podemos ser rehenes de unos cuantos que se apropian de nuestro 17 como si fuera de ellos.

Y si pudiera entrevistarme con quien maneja aspectos de vialidad también le pediría hicieran algo.

Lo absurdo del 17 lo vemos en las calles aledañas al mercado Arguelles, donde todos tienen bancos y botes con piedras para que no nos paremos frente a sus casas. El egoísmo absurdo en todo su esplendor.

Pero hoy hablaremos únicamente del 17 y sus abusivos habitantes, acomplejados con una charola de prensa o de gobierno que abusan de su condición ciudadana, y apelan a ser conocidos por muchos.

Tenemos que terminar con esos abusos, porque los ciudadanos estamos cansados de ser violados nuestros derechos sin que se haga algo al respecto.

Si se pone orden, no se violenta la convivencia ni se “alebresta” la gente afectada: somos más los que aplaudiremos las medidas que los retrógradas que seguramente irán por una recomendación de la autoridad para seguir teniendo las calles como propias, cuando son espacio de todos, siempre libre de todos.

O, ¿ ya no es “libre diecisiete”? Que nos muestren la factura de los nuevos propietarios, pues.

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