Entre Nos ... Becas para estudiar

Por Carlos Santamaría Ochoa

Muchos comentarios surgen cuando hay programas de becas que se ofrecen a la población, y que, desgraciadamente, en ocasiones se otorgan a quienes no las merecen o las necesitan.

Se ha malentendido el término “beca”, y se tiene la idea de que únicamente es para quien tiene diez de calificación, sin embargo, la esencia de este apoyo es para que quien no tiene forma de cubrir sus gastos pueda estudiar.

Desgraciadamente, vemos a una importante cantidad de personas, pertenecientes a familias de clase media hacia arriba que gozan de estos privilegios, dejando sin oportunidad a muchos que realmente la necesitan.

En ese sentido, surgen apoyos del gobierno municipal, estatal y federal, de Conacyt y otras instancias, sin olvidar los convenios que tienen las universidades del país y extranjeras con nuestra Universidad Autónoma de Tamaulipas, entre otras posibilidades.

El caso es que muchos piensan que merecen una beca por jugar bien o ser actores o músicos; nos hemos enfrentado a la crítica de alumnos y alumnas universitarios que aseguran que su labor le da brillo a sus Unidades Académicas, y el prestigio que se tiene es por sus grupos artísticos o deportivos.

Se equivocan.

El prestigio de una Unidad Académica, antes facultad, se gana por su trascendencia en la sociedad, y ésta viene ligara al aprovechamiento académico: en enfermería, por ejemplo, lo más valioso es formar buenas enfermeras, como en derecho lo mejor es tener buenos abogados. Lo demás se conoce como “actividades extracurriculares”, es decir, fuera de la currícula normal de una escuela, y en ese sentido, halaga el tener buenos grupos de animación, deportivos o artísticos, pero de ahí a que los integrantes de ellos sientan que por eso merecen becas, es un equívoco total.

En ese sentido, directivos de la UAT se pronuncian por apoyar a deportistas y artistas que cumplen académicamente: se les otorgan uniformes, comidas y otros beneficios, pero tienen que manejar un buen aprovechamiento, y se trata que los apoyos y descuentos se presenten en el recibo de quienes lo necesitan.

Es injusto que alguien con posibilidades pida un descuento de cualquier cantidad: no es justo, por donde quiera que se vea, aunque algunos piensan que por manejar dieces deben tener educación gratuita.

No coincidimos con ello, y en ese sentido, somos de la idea de que debe existir un departamento que analice concienzudamente el otorgamiento de becas, para que se acabe con esos vicios que existen en todo nivel y que hacen que muchos estudien sin merecer apoyo.

La educación debe estar al alcance de todos, y todos deben hacer un esfuerzo por merecer los apoyos que son muchos y que, desgraciadamente, no alcanzan para todos los que el rector Etienne quisiera, por citar el caso de la UAT, o el rector de la UPV, o de La Salle, y también lo que quisieran directores de preparatorias, colegios e institutos.

Todo mundo merece apoyo, pero sinceramente, hay que ser merecedor de ellos, y ahí es donde hay que quitarse la idea de que los de un deporte o una actividad cultural son insustituibles, porque finalmente, van a la escuela a estudiar, y lo que hagan con su tiempo libre es independiente.

También deben entender que no por ser deportistas de élite o artistas con cierta trayectoria merecen que se les tengan consideraciones académicas especiales: todos los jóvenes tamaulipecos merecen las mismas oportunidades, y en un esfuerzo por ser equitativo, nuestros jóvenes brillantes deben ser como todos: estudiantes que buscan la excelencia académica y la logran, convirtiéndose entonces en justos merecedores de una beca, un apoyo, un descuento.

Si no pretenden aprovechar la oportunidad que les otorga la vida, que busquen otras alternativas, pero el apoyo debe ser para quien lo merece.

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