Anecdotario … Por la guerra o por la paz.

Por Javier Rosales Ortiz.

A estas alturas es seguro que el electorado de Tamaulipas ya se frota las manos y, sin que le tiemble el pulso, esté listo para que cruce la boleta electoral que estará a su disposición este 5 de junio, cuando se renovará la gubernatura, las alcaldías y las diputaciones locales.

Son dos los candidatos que han acaparado la atención de quienes están en edad de votar en este pedazo norteño del país, dónde Francisco Javier García Cabeza de Vaca, del PAN, y Baltazar Hinojosa Ochoa, del PRI, han vaciado todo su repertorio de propuestas y de otras cosas durante una titánica jornada de proselitismo, que en esta ocasión ha sido tan diferente.

Y es que bajo la regla no escrita de que “quien se lleva se aguanta”, el abanderado tricolor dejó que su contrincante del PAN lanzara la primera piedra y contestó uno a uno sus ataques, algunos sin piedad, que su adversario político le lanzo para contrarrestar su avance y la penetración que rápido logro entre el electorado.

Como en botica hubo de todo y el panista no se detuvo para ligar al candidato oficial con ex gobernadores del estado, uno de ellos Eugenio Hernández Flores, a quién solo él, su partido y los pocos medios de comunicación masiva nacionales que le son incondicionales en este momento, no lo alcanzan a observar cuando se pasea tranquilo por esta capital, no obstante de que dicen que es buscado en medio millar de países del mundo.

En Tamaulipas Eugenio se asolea, saluda, lanza bostezos y hasta se dio el lujo de asistir a eventos políticos relacionados con el actual proceso electoral, algo que los medios nacionales han ignorado o, bien, han ocultado.

Las acusaciones en contra de Baltazar nunca cesaron, por el contrario se intensificaron y esto parece que provocó el hartazgo de quienes en un principio vieron a Francisco Javier como una especie de Jesús Arriaga, mejor conocido como “Chucho el roto”, aquel forajido que robaba a los ricos para favorecer a los pobres.

A decir verdad, Balta y su equipo se defendieron bien de los ataques que Pancho Javier enderezo en su contra, sobre todo los que tienen que ver con supuestos vínculos con el crimen organizado, al grado de que ya se opina que eso en lugar de perjudicarlo lo convirtió en víctima, lo que se reflejo en un crecimiento en el agrado popular y en las diversas encuestas que ya lo colocan como ganador.

Y es que entre esos ataques vinculó a Baltazar y a su partido con la violencia que no deja respirar a los tamaulipecos.

Aquí lo extraño es que muchos en todos los puntos de Tamaulipas se preguntan porqué ningún panista ha sido afectado por esta situación, la que en cambio si ha lastimado, dañado y enlutado a los hogares de familiares de dirigentes de organizaciones vinculadas con el PRI o a terceras personas que algo tenían que ver con ese partido.

La lista es larga y, eso, produce sospecha, porque hasta el momento ningún familiar de algún azul conocido o persona ligada a ese instituto ha sido reportado como perjudicado por la delincuencia en esta jornada electoral que vive Tamaulipas.

Y como dice la expresión proverbial “que cada quien con su pan se lo coma”, pero aquí lo que realmente importa es que el electorado valore las ofertas que tiene en la mano, sobre todo las que tienen que ver con las estrategias que se plantean para que a Tamaulipas regrese la paz que todos extrañamos.

Solo recordar que fue un panista, Felipe Calderón Hinojosa, quién agitó el avispero y declaró una guerra en la que ahora todos sin quererlo estamos atrapados, un personaje que se sospecha que podría sufrir severos ataques de bipolaridad.

 Y, es Margarita Zavala, su inmaculada esposa, quién ahora levanta con orgullo la mano del abanderado azul, tal vez  para continuar en Tamaulipas con la obra que su consorte inconclusa dejo y que en esta entidad sigue lastimando.

Por eso, es con melón o, con sandia.

Es con la guerra o, con la paz.

Correo electrónico: tecnico.lobo1@gmail.com

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