Entre Nos...Indigna nuevo Reglamento de Construcción

Por Carlos Santamaría Ochoa 

Entre Nos…Indigna nuevo Reglamento de Construcción.- Llamó mucho la atención un mensaje –post- en Facebook atribuido al reportero Raúl López García, que comenta que “Pavimentar será deber ciudadano”, de acuerdo al nuevo Reglamento de Construcción y Conservación de Calles, Avenidas y Andadores Públicos, que aprobó el Cabildo de Victoria y que considera arresto hasta por 36 horas, sanciones económicas considerables al vecino que no cumpla con esas disposiciones.

Hay cosas que no entendemos, sinceramente, y entendemos que la autoridad está para gobernarnos, pero no para hacer a su antojo o criterio lo que juzgue conveniente aunque no sea necesario, popular o estrictamente importante.

Dice Raúl López que este ordenamiento fue aprobado el 7 de junio por el Cabildo, y está en espera de la publicación en el Periódico Oficial del Estado para ser ley.

En el apartado de “Derechos y obligaciones de los usuarios” que dice, no fue consensuado con organizaciones ciudadanas, civiles o sociales, establece en su artículo 27 que “los ciudadanos deben participar en los trabajos de conservación, mantenimiento, pavimento de banquetas y calles, así como de las plantas que se encuentren en ellos”. En caso contrario, habrá multas y cárcel.

Entonces surge la pregunta obligada: ¿Y nuestros impuestos no cuentan? Ahora resulta que el tiradero en que se ha convertido la ciudad debemos pagarlo los ciudadanos, cuando de todos es sabida la forma brutal de enriquecimiento bastante inexplicable que se ha presentado en ciertos fraccionamientos y colonias, los lujos y abusos de poder que hemos padecido estos años, cuando convoys de camionetas blindadas nos cierran el paso y nos avientan a la orilla porque trasladan a un supuesto personaje que no es más que familiar de quien está en la cúpula del poder.

No se ha entendido el hartazgo que tiene la población de vivir estos abusos, de ver nuestras calles y ciudad en general en ruinas; no se han dado cuenta que pavimentar las calles de la zona centro para tapar el ojo el macho no ha servido de nada, y que las colonias, fraccionamientos en su totalidad están deshechos, que hay maleza por doquier, que no hay alumbrado y que los agentes de tránsito son mandados a las avenidas oscuras y curvas discretas a sorprender a los automovilistas para infraccionar, cuando su labor debe ser preventiva.

No se han dado cuenta que la población quiere que se vayan y que devuelvan lo mucho que se llevan, y que no se puede ocultar, porque han sido tan poco inteligentes que lo sudan, lo expiran, lo demuestran con sus lujos insultantes que hace una década ni habían soñado.

No se han dado cuenta que este reglamento atenta contra el buen gobierno y las prerrogativas ciudadanas.

Habla en algo que tiene razón: si alguien pone rampas donde no debe, o si obstruye con sus sillas, botes y bancos las calles para “apartar” el lugar frente a su casa, se le multará. Eso existe desde siempre, pero les ha faltado valor para llevarlo a cabo. Ejemplo: las calles aledañas al mercado y a la Secretaría de Salud, donde todos ponen bancos y no dejan que nadie se estacione, y eso, señores, la autoridad no lo ha querido ver, a pesar de estar en pleno 17, 6, 7 o calles Morelos, Hidalgo, Bravo, Allende y más.

No actúan donde deben, pero ¿quieren que paguemos baches, banquetas y más? Es un buen pretexto para que grupos ciudadanos exhorten a sus iguales a una huelga de impuestos. Si vamos a hacer la obra nosotros, no necesitamos autoridades que solo han servido para engrosar sus cuentas bancarias, y ahora quieren que hagamos su trabajo.

Que devenguen lo que cobran, es el clamor general, que ya no sustraigan en compensaciones insultantes el recurso del pueblo; que apliquen el dinero público a obra y no a cuenta privada de ellos.

No han entendido que ya nadie les quiere, y quieren seguir abusando.  No hay palabras para describir tal indignación.

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