Entre Nos...Ordenamientos estériles

Por Carlos Santamaría Ochoa

Entre Nos…Ordenamientos estériles.- No cabe duda que somos los seres humanos especiales: tenemos una serie de normas y ordenamientos en toda actividad donde participamos, y pareciera que nos encanta dejar las  cosas mal: nunca cumplimos con lo que nos piden o lo que está establecido a fin de poder tener un trámite completado, una acción finalizada o cualquier cosas.

Lo vemos hasta en el cine: no falta el “chistoso” que llga y se forma al lado de un amigo que se encuentra muy delante, y con una falsa sonrisa le saluda para quedarse en su sitio.

En las cooperativas es muy común que alguien deje que se meta su compañero, lo cual definitivamente, rompe con el orden que debemos tener para poder hacer algo positivo alguna vez.

Decía Eduardo Aranda que la norma principal de la oficina era “un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar”, y en ese tenor repartía las tareas administrativas, culturales, sociales y políticas del grupo al que pertenecía.

No estamos acostumbrados a respetar a los demás; somos egoístas y no pensamos que los demás también tienen la prisa de nosotros por llegar a un sitio, o por concluir el trámite determinado. Cuando caminamos por las calles lo hacemos balanceándonos sin importar ue vengan otros transeúntes, y no respetamos el derecho de acera de otros.

En las calles, infinidad de torpes manejan por su izquierda, cuando quien ha visto un reglamento cualquiera sabe que la velocidad baja se toma en el carril derecho, y el izquierdo es para rebasar o para quien tiene más prisa que nosotros.

Y en trámites, no falta quien diga tantas cosas para tratar de que le perdonen alguno de éstos, por lo costoso de los mismos, porque no queremos hacerlo, o por cualquier otro motivo nada justificado, porque no se supone correcto el abusar de los derechos de los demás, de su tiempo u otras cosas.

No estamos acostumbrados a respetar, y ahí nace una de las más grandes problemáticas del individuo, que nos llega a romper con otras normas igual de sencillas e importantes, pero que nos las pasamos por donde queremos.

En una administración gubernamental debe existir ese orden y nosotros tenemos que ser los primeros en exigirlo y ofrecerlo, como usuarios o parte de la estructura, y es ahí donde habrá una serie de acciones interesantes cuando el nuevo gobierno estatal tome el mando, porque romperá con mucho del amiguismo existente en ciertos sectores.

Lo más importante, sin duda alguna, será el saber quién será quien ponga orden.

La anécdota del agente de tránsito que fue increpado pro el conductor a la salida de una escuela: “por favor, ponga orden, haga que avancen”, a lo que él voltea y dice: “Pero si no me hacen caso”. Hay que imaginar que si así piensa el policía,  seguramente sus jefes no tienen la costumbre de respetar y hacer respetar.

Dice un viejo refrán que para saber mandar hay que saber obedecer, y para exigir, tenemos que aprender a cumplir en tiempo y forma.

Esa debería ser la premisa de todos en cualquier actividad, educativa, oficial, administrativa o deportiva inclusive, porque está más que demostrado que cuando hacemos las cosas en completo orden y respetando ordanmientos, los resultados cambian radicalmente.

Aquí lo que tiene que cambiar, sin duda alguna, es la actitud de algunos que piensan que son divinos o que mereden todos los privilegios. Eso lo tenemos que acabar, porque la verdad es que nos está haciendo mucho daño.

Y en ese sentido, hacer una puntual revisión de los  reglamentos y leyes existentes, que será seguramente una tarea que deberá sacar a flote la nueva legislatura que, a partir de octubre tomará sus puestos en el Congreso local.

Esperamos, sinceramente, que se pueda instituir un buen orden, que mucha falta nos hace a todos.

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