Entre Nos...Renovarse o morir

Por Carlos Santamaría Ochoa 

Entre Nos…Renovarse o morir.- Reza de esta forma un viejo refrán, haciendo mención a la necesidad de actualizarnos en todos sentidos, y estar a la par con los avances científicos, tecnológicos, sociales y de cualquier tipo. Un nuevo gobierno debe estar, por consiguiente, renovado en todos aspectos.

Hay que entender que la administración estatal tiene miles de integrantes y no todos se irán a la calle como algunos agoreros del mal han hecho saber y corrido este rumor.

Dentro de la clase burocrática –que no en la política- hay gente muy valiosa que sabe trabajar, que sabe lo que se debe de hacer, y que no tiene precisamente una filiación partidista, y en caso de que lo tuvieran, no tienen por que temer perder su empleo si lo hacen con eficiencia.

Se tiene la absurda idea de que, para haber sido considerado por la administración que concluye, había que ser priísta: incorrecto; también se tiene la idea de que hay que ser panista para aspirar a conservar el trabajo actual o a ingresar a la administración estatal: incorrecto también.

El trabajo del equipo del gobernador Cabeza de Vaca, a partir del mes de octubre, será precisamente el seleccionar a lo que se supone serán las mejores personas en cada puesto, programa o cargo, y que la administración no detenga su camino, su ritmo, porque los ciudadanos no tenemos la culpa de que haya cambio de gobierno y de partido.

La administración debe ser apartidista, es decir, nada que ver con los gustos o sentimientos hacia un partido en especial.

Lo que sí se debe considerar y muy en serio es el hecho de que haya calidad en los que trabajen, sean de puesto de años o nuevos, pero que nos garanticen una mejor respuesta en los rubros más importantes para el desarrollo del Tamaulipas que queremos: producción, agricultura y ganadería, hidrocarburos, educación, salud y sobre todo, seguridad, que es el reclamo generalizado de un pueblo dolido y agraviado.

Y este diagnóstico debe realizarse a conciencia para no cometer errores ni afectar a quien necesita su trabajo, que vive al día y que tuvo simpatías para con la administración que concluye.

Se debe de entender que había que demostrar esta simpatía, so pena de quedar fuera de una nómina y de la oportunidad de vivir decorosamente y tener un salario digno para una familia tamaulipeca.

Muchos, pero muchos, manifestaron su simpatía partidista determinada que, aunado a su calidad laboral, les permitió conservar el empleo, pese a los enormes bandazos que se vieron y sintieron en muchos hogares.

No queremos que se afecte a hogares de personas que necesitan el trabajo, pero sí entendemos que hay que renovarse como medida urgente, para refrescar a la administración que iniciará en breve, y para que todos podamos confiar en que las acciones tienen la mejor intención para sus gobernados.

El gobernador García Cabeza de Vaca no tiene ni tendrá varita de magia ni bola de cristal, así que no podrá darse cuenta de todo cuanto acontece dentro y fuera de la administración: para ello tendrá a su equipo de colaboradores, en quienes recaerá la enorme responsabilidad de orientar adecuadamente al mandatario.

Hay que recordar que la elección la ganó un tamaulipeco, un político, un ser humano y no un Dios que nunca se equivoca, y ante eso, tenemos que entender que hará la parte humanamente posible para convencer al ciudadano de la oportuna elección que se haya hecho.

No esperemos que se de cuenta de todo por visión propia, sino que tenga un buen equipo, renovado y entusiasta, para que nos ayuden a tener una administración en la que participemos muchos y hagamos un Tamaulipas en el que se pueda vivir segura, sana y dignamente, que es el clamor popular y generalizado.

Es, pues, el tiempo de renovarse… o morir.

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