Entre Nos...Mal servicio: mal ingreso

Por Carlos Santamaría Ochoa 

Entre Nos…Mal servicio: mal ingreso.- Navegado en Facebook llamó la atención el comentario del doctor Melitón Guevara Castillo, en el sentido de que ha vivido dos situaciones poco gratas durante su período de vacaciones-instrucción: en ambos casos tuvo que padecer la falta de vocación de servicio de gente que malamente está atendiendo al público. Nos explicamos.

En estos días hemos manifestado que consideramos que el turismo es una magnífica y maravillosa fuente de ingresos, aunado a los múltiples beneficios que ello implica, pero desgraciadamente, sobre todo para nosotros, no hay esa vocación del servicio al turista.

El doctor Guevara padeció en un par de restaurantes el ser “atendido” por gente que no tiene: modo, educación, vocación, ganas o necesidad (alguno de éstos, dos de ellos o todos), y tuvo que aguantar esos tratos por diversos motivos.

A todos nos ha sucedido que llegamos a un sitio y somos atendidos con una cara de perro rabioso que no se aguanta; hay un chiste que habla de la cara con que atienden, por ejemplo, las cajeras de la cadena Oxxo en casi todas partes.

Y en restaurantes vemos que, inclusive, a veces nos cargan la propina como s fuera algo obligatorio, amén del pésimo servicio y atención recibida.

No hemos entendido que el dinero del turista no se fabrica en nuestra casa viene de fuera, de donde vale su denominación en oro y que puede aliviar la economía de todos nosotros, de nuestras ciudades, estado e inclusive, país.

Nos entristece ver que esa vocación ha sido rebasada por la inseguridad, y sitios tan maravillosos con los que cuenta México están abandonados a su suerte, por la falta de autoridad que lejos de combatir estos problemas se ha dedicado a justificarse y a buscar la forma de quitarnos más dinero vía impuestos. Mucho exigen, poco hacen, sería la frase adecuada.

Y bien decía Meli, que nos hace falta esa vocación y sentido de atención hacia los demás. Cuando nos toca que seamos atendidos por alguien con necesidad, gusto o vocación, se nota a leguas, porque son realmente finas esas personas: se preocupan por satisfacer al cliente y muchas cosas similares que nos dejan un buen sabor de boca, independientemente que a la hora de las propinas no tienen que exigirla, porque se ganan cada peso que dejamos como tal.

Y ese  ese rubro donde habrá que trabajar fuertemente: en la selección de personal idóneo para atender al turista. Imaginemos que se puede trabajar en todos los sitios que constituyen ese atractivo para los foráneos, y que tenemos gente que sabe el valor de cada turista.

Hay que entender que el turista es un individuo que va “regando” dinero a su paso, es decir, compra alimentos, servicios, atención, recuerdos… mil cosas que implican un negocio y algunas fuentes laborales activas, lo que permite que esos sitios despeguen en forma muy entusiasta y ágil, y propiciando grandes ingresos.

Será un importante tema de vinculación entre la Universidad Autónoma de Tamaulipas y el gobierno del estado que iniciará sus actividades en breve, porque ambas instancias saben de la importancia del fomento turístico, y la UAT ya tiene forma de preparar recursos para tal efecto, así que, el gobierno estatal tendrá una muy buena oportunidad de crecer en ese sentido.

Hay que imaginar esos grandes hoteles en nuestras costas, o más restaurantes, la habilitación de otras playas con otro tipo de recursos y así, podemos enumerar los giros en los que se puede trabajar y veremos que hay mucho que hacer, y mucho dinero por ganar, sin lugar a dudas.

Y la solución estará en nuestras manos, pero la autoridad debe trabajar mucho. Los prestadores de servicios, ponerse la pila y recordar que viven gracias al turista, y que si uno de sus trabajadores no tiene vocación de servicio y atención, habrá que echarlo y buscar quien, que seguramente sobra personal que desee trabajar, progresar y servir.

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