Entre Nos ... Operativo vial contraproducente

Por Carlos Santamaría Ochoa

Quien tiene necesidad de llegar a las 7 de la mañana a la Universidad Autónoma de Tamaulipas, o de dejar a sus hijos en el colegio Antonio Repiso, por citar algunos ejemplos, sabe que decimos la verdad: el clamor general es “que los dejen en el cuartel, que no salgan”, al referirse a los pobres elementos de Tránsito local que, lejos de ayudar, accionan desde temprana hora, al parecer, con el único objetivo de echar a perder la tranquilidad de miles, y propiciar el mal humor de otros tantos.

Y es que, en estos cruceros que comentamos, como el del 7 Democracia, donde estaba aquella fuente del Paseo Pedro J. Méndez, han dado por “comisionar” a uno o dos agentes que, ufanos llegan en su patrulla o motocicletas y “dirigen” el tráfico que ocasiona la entrada al colegio Repiso y la UAT, logrando, a decir de los automovilistas, un perfecto y auténtico caos vial.

Y hemos hecho el experimento vial, y cuando ellos no están, la gente como que se trata de entender con los demás, logrando avanzar de repente: a ritmo muy lento, pero se avanza; cuando estos elementos se encuentran ahí, pasan minutos sin que avancemos.

Lo mismo sucede en la entrada al Centro Universitario, donde comisionan a un elemento que, al llegar ocasiona un caos tamaño familiar.

Pensamos como muchos: ¿y si mejor los dejan en el cuartel o los mandan a almorzar? Ahí harían menos daño a la vialidad de Victoria.

Y es que, las entradas a escuelas son caóticas porque por lo general no tendemos a pensar en los demás, a aceptar que todos tenemos la misma prisa y derechos que otros, y que nuestros hijos son para nosotros lo que otros estudiantes son para sus padres, es decir, todos son altamente importantes, pero no somos los únicos habitantes de Victoria.

Si pensáramos un poco en los demás, habría mejor resultado de la vialidad escolar; si las damas de camionetotas fueran un 5 pro ciento amables y condescendientes, cambiarían mucho las cosas.

Nos enfrentamos a automovilistas del sexo femenino, partidarias de la equidad de género que pelean pasar antes que todos por el hecho de ser mujer: incongruencias totales, porque finalmente todos tenemos hijos y todos queremos que lleguen temprano a clases. Todos somos corresponsables del caos cotidiano en las calles, pero si no ayudamos todos, de nada servirá un operativo de elementos de Tránsito Local, o de la PEP o de donde sea: la clave la tenemos los padres de familia, los automovilistas, los que hacemos el caos por la intransigencia y prisa de llegar antes que todos, de abusar de los derechos de otros y de querer siempre ser los primeros, aunque no sepamos para qué.

Y todos los días será lo mismo en la medida que no queramos ceder un poco cada quien, y que entendamos que hay que respetar a los demás. Es vital el hacerlo, para que todo mundo pueda llegar a tiempo. La cortesía resulta fundamental para la vialidad, y manejar cortésmente hace la diferencia.

Así que, somos de la idea de que los agentes no deben estar ahí, como tampoco, a mediodía, escondidos en el Boulevard cazando automóviles, sino propiciando que todos respetemos las leyes de vialidad en las que los beneficiarios somos todos.

Un embotellamiento afecta a los que vamos ahí, a los de los alrededores y contamina más que si hubiera libre circulación.

Entendamos, es hora de hacerlo, que hay que colaborar todos en una forma tal que permita avanzar de manera equitativa.

Todos tenemos derecho a circular por nuestras calles, y la autoridad en forma conjunta con nosotros deben propiciar que sea posible, por lo que hacemos un llamado para que podamos hacerlo en forma amable y cortés, y que entre todos hagamos de esas mañanas de caos de horarios, una forma de transportarnos y llegar, de convivir y colaborar con los demás, acorde a la ubicación que tenemos en el mundo como seres humanos.

Ojalá podamos colaborar todos, porque es altamente necesario.

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