Entre Nos ... México: masa y grasa

Por Carlos Santamaría Ochoa

Entre Nos … México: masa y grasa .Sin lugar a dudas, la gastronomía mexicana es muy apreciada en el mundo por la variedad de sus sabores y la forma en que se presenta al comensal: la delicia que implica comer unas tostadas o unos sopes, un buen pozole o de plano, una riquísima quesadilla con flor de calabaza o champiñones, cocinado todo muy a la mexicana, sin que pueda faltar el insalvable picante de cualquier tipo, hacen que la nuestra sea una comida “sui géneris”.

Quién se resiste a un buen guacamole o una salsa “Pico de Gallo”, para acompañar los tacos de trompo, bistec o de carne de cerdo; nadie dirá que no a un huachinango a la mexicana, o a una clásica torta como las que se preparan en La Barda, del puerto de Tampico, entre muchos otros platillos.

Pero no podemos dejar a un lado que, a más de deliciosa, la comida mexicana constituye una auténtica bomba mortal para el organismo.

Bajo la forma de “masa y grasa”, la mayoría de nuestros platillos son plenos en estos elementos culinarios: un buen pozole con sus granos de maíz y la carne que agrega muchísima grasa, y así podemos ir uno a uno con todos los platillos hasta llegar a lo que no tiene mucho de mexicano, pero sí de saludable: las ensaladas o una buena carne magra, asada sin aceites o mantecas, y que podemos acompañar con cualquier tipo de complementos que tengan que ver con el buen comer.

La nutrición es fundamental, y por ello proliferaron las escuelas donde se estudia esta disciplina médica que ha venido a tener un “boom” muy importante, por los que sienten que deben esculpir su cuerpo a base de ejercicio, complementos y comida, o los que por estética ya no quieren ser el punto de crítica de los amigos, que le tachen como “el gordo” o “la gorda”, y que hagan que su autoestima vaya hacia abajo.

Las autoridades mexicanas están conscientes de este grave problema y han tratado de combatirlo a través de diversas estrategias, en las que siempre resulta ganadora una noche mexicana con buñuelos, pozole, enchiladas y enmoladas, pambazos y tortas ahogadas, entre muchas otras cosas, sin faltar los postres plenos de carbohidratos.

Y no olvidemos que México es una nación donde la diabetes tiene un índice significativo y demasiado peligroso; la obesidad, no se diga: tenemos gorditos y gorditas al por mayor, con sobrepeso, obesidad u obesidad mórbida, cuyas consecuencias no se dejan esperar, y complican la supervivencia de nuestras instituciones de salud, por el alto costo que implica mantener a tanta gente con peso de más.

Claro, la decisión no es tan fácil como se presenta, porque se tiene que trabajar a marchas forzadas desde la raíz, es decir, desde que nuestros hijos son pequeños, para modificar esos hábitos que nuestros abuelos y padres nos inculcaron, sin maldad pero sí con una enorme ignorancia nutricional bien intencionada, porque lo que deseaban siempre era que comiéramos rico y suficiente.

Hoy tenemos que tomar otras decisiones y pensar que no es positivo el hecho de que tengamos que padecer este problema tan serio, y que nos haga ser de los países con mayor índice porcentual de gordos.

Somos una nación obesa, y eso lo tenemos que entender, pero también combatir. No basta saber que existe un problema sino luchar por erradicarlo, y en salud, resulta fundamental hacerlo, porque está en juego nuestro bienestar.

Cobra importancia el nutriólogo en nuestras vidas: vayamos a darle una vuelta, visitarle y que nos ayude a preparar un buen plan de alimentación que, aunado al plan de actividad física, seguramente nos dejarán dividendos importantes, y podremos conjurar el grave peligro que significa estar gordo, obeso o con sobrepeso.

Es una sentencia de muerte prematura el no poner acción ante tan problema social que ha crecido en forma por demás alarmante.

Hagamos todos la lucha por combatirla, y comer más sano.

Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx

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