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Entre Nos … No más impunidad, clama la gente

Entre Nos … No más impunidad, clama la gente

Por Carlos Santamaría Ochoa

Entre Nos … No más impunidad, clama la gente. Sinceramente, duele ver la forma en que la información fluye en redes sociales haciendo gala de detalles en los excesos del poder que se han venido presentando; las cosas positivas y negativas están ahí, donde la gente se duele y clama ante la falta de justicia de un Poder Judicial sometido a un personaje, y un Poder Legislativo que en contubernio con quien manejó todo se sumó a esa indiferencia y aprobó cuanto le pusieron enfrente, tanto en presupuestos, proyectos, leyes y más.

No cumplieron, en términos generales, con su función de representantes populares, y los que están aprovecharon la circunstancia para hacerse más ricos, seguir en las mismas posiciones políticas… y seguir sangrando al erario con plazas, compensaciones, privilegios y más, para ellos y sus familiares, que resultaron demasiados.

Este miércoles, Egidio Torre Cantú presentó su sexto informe de gobierno ante un Congreso en el que brillaron pos su ausencia aquellos que se declararon partidarios de quien concluye un mandato que la historia juzgará con todo su rigor, aunque a decir verdad, la ciudadanía espera que no solamente la historia haga ese juicio, sino que se pueda llevar a cabo en tribunales, con las consecuencias que todo mundo desea, y que México reclama hace años, poniendo la situación económica y política encima de un  auténtico polvorín, que uede explotar en cualquier momento.

Alguien comentaba que qué se gana denunciando las cosas y excesos en redes sociales, si de cualquier forma se llevarán todo lo que obtuvieron en forma ilegal. Cierto, muy cierto, porque el descrédito no es lo que antaño: era un deshonor pensar que pudieran ser bribones o tramposos. Hoy en día, van a vivir a otra ciudad, compran una acción del Club Campestre correspondiente o del Casino social y ya, aceptados por su situación financiera, solo que en esta ocasión al parecer no será suficiente.

Y llama poderosamente la atención la frase de aquel individuo que, antes de hacerse totalmente millonario dijo: “El gobernador me necesita más a mí que yo a él: si yo me voy, el cae, y si él se va, yo sigo mi carrera”. El egocentrismo y vanidad a todo lo que da, y pese a tener hoy en día cuentas millonarias aquí y en Estados Unidos, no ha sabido demostrar por qué cobró lo que cobró, porque no supo manejar su encargo competentemente.

Las cifras las conoceremos a través de algún comunicado, porque por lo general los boletines no las revelan, y los diarios no consignan lo que no escuchan. Los anexos estarán en el Congreso local aunque no están disponibles para quien los quiera consultar, por las trabas burocráticas normales en estos casos.

Sin embargo, hay una gran esperanza para muchos y ésta inicia el 1 de octubre: la gente anhela, desea, quiere que haya una serie de acciones que pongan orden, de una vez por todas, y que los gobernantes sepan que vienen a servir y no a servirse, y que no les regalen tantos privilegios como pensiones permanentes: sirvieron seis años y legalmente no tienen derecho a una jubilación, porque no son más mexicanos que otros, y no tenemos pro qué pagar seguridad a un grupo que se manejó en excesos y lo seguirá haciendo.

Siendo mexicanos por igual, quisiéramos todos tener una camioneta blindada en casa y cuatro guardias, porque también los merecemos, o quizá más, porque al menos, pagamos nuestros impuestos.

Pero la historia es otra, y la esperanza existe en miles de tamaulipecos que por primera vez en la historia hicieron valer su voz para exigir un cambio de sistema, actitudes, acciones y gobierno, que mucha falta nos hacía.

El juicio de la historia es contundente y definitivo, y a ese no podrán escapar, ni quien orquestó tal escándalo, ni sus esbirros que llenaron sus bolsillos con nuestro dinero, y compraron insultantes casas, que nada tuvieran de malo si hubieran trabajado para merecerlas.

Los tamaulipecos esperamos que el juicio de la historia sea congruente con el de los mortales, en tribunales y más.

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