Entre Nos ... La cola de la zorra

Por Carlos Santamaría Ochoa

Llama la atención, duele, lastima, la forma irresponsable en que se crean historias en torno a acontecimientos que pueden afectar a un buen número de personas. Lo vemos, por ejemplo, en la rumorología que en torno al gabinete del gobernador García Cabeza de Vaca se crea, y ya tiene a tal o cual persona en un cargo que lo mismo, lo “tumban” para ubicar a otro.

Nada más falso que un billete de dos pesos, o un discurso emotivo.

En las instituciones educativas y oficiales se presentan estos problemas: hay gente que gusta de correr rumores que dañan la imagen y el desarrollo de lo que se hace, sea trabajo, clases, actividades altruistas, de salud, educación o lo que sea: el rumor es malo: daña a quien se dedica.

Y en ese tenor, hay quienes han tenido oportunidad de atender puestos importantes dentro de la institución y han quedado mal a ellos, a su comunidad y a la sociedad en general.

Decíamos hace unos días que el dinero no se puede esconder tan fácilmente: hay que ser muy inteligente para ello, y algunos son tan torpes que lo sacan a flote inmediatamente, y se les conoce como “nuevos ricos”, porque aflora su mal y caro gusto por las cosas con tal de presumirlo todo.

Y así, encontramos gente que ha usado los puestos para imponer familiares en sitios laborales, o que han dispuesto de dinero ajeno y han inclusive, quitado lo que corresponde a grupos de muchachos que ansiosos hicieron viajes al extranjero para aprender otras formas de educación, y que les hicieron firmar por una cantidad cuando les dieron realmente otra inferior. El resto… vaya usted a saber.

No se vale, que luego de haber dispuesto de importantísimas sumas se quiera descalificar a quienes están trabajando y tratando de enderezar una barca hundida en malos manejos administrativos o laborales, y que se hartaron de hacer y deshacer, para luego, ya que les han quitado ese poder que tuvieron y no supieron canalizar, se llenen la boca con veneno para escupirlo en cada pasillo.

No es cierto lo que dicen, y ellos lo saben, porque tienen la certeza de que pronto saldrá a la luz pública la serie de desatinos que tuvieron cuando dirigieron, cuando encabezaron esa administración.

Ellos saben que la gente que rodea su entorno laboral sabemos quienes fueron los que se hicieron ricos y no cumplieron con su encomienda; también, sabemos quienes han obtenido beneficios académicos sin merecerlos, pro el simple hecho de tener el visto bueno de quien manejó estas cosas.

Aquí cabría el retiro de grados académicos de muchas, pero muchas personas que hoy se ostentan con títulos que, si fueran honorables, no colgarían de la pared de su casa, sabedores que no los merecieron.

Y esos, precisamente esos especímenes son los que corren rumores que impiden que los demás trabajan a gusto, sin presiones ni rumores que afecten el desarrollo.

Lo que no han medido es la intensidad de sus palabras con los hechos reales, aunado lo anterior a la voz de la justicia que, a veces muy lenta, pero seguramente llegará con toda la fuerza para ubicarles en su lugar.

No saben que algunos agraviados tenemos la prueba de sus malos manejos y fuimos afectados, y esperamos, tarde o temprano, la voz de la justicia para ubicar a cada quien en su justo lugar.

No saben que la honorabilidad no se paga con dinero mal habido, sino con acciones y actitudes, y los títulos académicos mal habidos tienen un muy fuerte, insoportable y desagradable tono social.

Critican y hablan de malos manejos y deshonestidad, cuando ellos fueron ejemplo característico de nepotismo, corrupción, falta de ética y honorabilidad y muchas cosas más, es por ello que pensamos en aquel viejo dicho que reza que “la zorra no se ve la cola, ni el zorrillo su fun…”, porque les queda como anillo al dedo.

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