Entre Nos ... El parque vehicular

Por Carlos Santamaría Ochoa

 

Por doquier vemos vehículos oficiales: SEP, SCT, PROFECO, DIF, Presidencia Municipal, Comapa y obviamente, del Gobierno de Tamaulipas. No podemos dejar de pensar que éstos, los vehículos, son producto de compras hechas con nuestro dinero y, por consiguiente, nos corresponde vigilar su buen uso, aunque sea una costumbre desviar las intenciones.

Se sabe de carros y camionetas que están en poder de familiares y amigos de quien manda, pero lo más grave: abusan de sus calcomanías y pretenden hacer de las vías de circulación una autopista donde únicamente sus leyes son las que valen.

Nada de eso. Se han olvidado los individuos que cuando una camioneta con el logotipo de “Tamaulipas Fuerte para Todos” nos rebasa mal, se pasa una luz roja o infringe cualquier otro artículo de la ley correspondiente, nosotros lo que vemos es que, literalmente, “los de gobierno son unos abusivos”. No todos lo son, pero no todos cuidan eso.

Hay que entender, y es importante, que el manejar un vehículo oficial compromete al conductor a hacer buen uso de él: no podrá –aunque lo hacen- emborracharse y cargar vino en ellos, ni pasear por tiendas de autoservicio o en el vecino país, porque lleva el nombre de nuestro gobierno.

Hoy en día, no sabemos cuántos miles de vehículos existen en el parque vehicular oficial del gobierno estatal, menos, cuando se ha rumorado que los vehículos encomendados a los otrora poderosos han sido “rematados” en cantidades irrisorias para que ellos sigan gozando de ellos.

El caso es que, los que queden, suponemos que es una exigencia ciudadana para el gobernador Cabeza de Vaca, sean dispuestos en comisiones verdaderamente necesarias y dejemos de verlos recogiendo infantes en las escuelas locales, o en las tiendas haciendo mandado.

No pagamos impuestos para que tengan estos seres muebles a disposición.

Entendemos que deberá hacerse un censo efectivo y riguroso, y se otorgarán los mismos a gente responsable que haga buen uso de ellos.

Somos de la idea de que si se pasan altos o infringen la ley, debe retirárseles el beneficio de un vehículo oficial, y debe medirse el consumo de combustible, que son miles de litros a la semana, con millones de pesos de costo con cargo al erario estatal.

En ese sentido, habrá una contraloría que valore las necesidades de cada área. Hay algunas que requieren más eficiencia y movilidad que lujo, como son las de salud y educación, o las que tienen que ver con la productividad agropecuaria, que seguramente serán camionetas por lo general. El asunto es que desea la ciudadanía que haya buen manejo de los carros oficiales.

Y que por favor, POR FAVOR, se les haga ver a los responsables que la imagen del vehículo es la del gobierno, y a conductores abusivos, gobierno abusivo, así que, habrá que cuidar la imagen, metiéndoles en la cabeza la idea de que son depositarios del prestigio de un gobierno que ha ofrecido cambios sustanciales para que la gente lo capte, lo entienda, y lo acepte.

Y definitivamente, hacer la evaluación pormenorizada, y a quienes van de casa a la oficina, aunque sean secretarios o secretarios particulares, se les pague bien, pero no se les premie hasta con vehículo.

Hay miles de trabajadores del estado de Tamaulipas que todos los días van en su vehículo propio o en transporte público a cumplir sus obligaciones, por lo que resulta determinante el meter orden en este rubro, y entendemos que, de ser así, habrá un millonario ahorro en los gastos por transportación oficial.

Y dar una vista a los camiones recolectores de basura, que al menos los que vimos este fin de semana dan lástima porque literalmente se caen en pedazos. Es un servicio que debe privilegiarse, para evitar males de salud que pueden ser muy catastróficos y costosos.

El orden y la transparencia deben ser premisa del gobierno blanquiazul, porque así lo pide la ciudadanía.

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