Entre Nos ... Aprender a leer bien

 

Por Carlos Santamaría Ochoa

Probablemente sea una asignatura casi natural, lógica, pero al parecer, a muchos de nosotros no nos explicaron que para leer había también que comprender lo que se escribía y compartíamos.

No podemos ir por la vida, ignorantes y como borregos, porque el resultado no puede ser bueno, y claro ejemplo lo vemos en una sociedad mexicana que ha despertado de un letargo de décadas y ha hecho valer su voz.

Las elecciones de Fox, Calderón y en Tamaulipas, de Cabeza de Vaca nos han hecho ver que cuando la gente piensa, cuando está bien informada, exige calidad y transparencia a sus gobernantes, so pena de castigarlos con un voto en contra para los próximos comicios.

Así lo sentimos, y así lo hemos hecho saber, porque hay cada espécimen social que no entiende que hay formas para hacer las cosas, o no ha leído los requisitos que se deben conformar para hacerlo.

Y es importante aprender a entender lo que leemos, porque en la vida hay formas para hacer las cosas, y requisitos que se deben cumplir tal como son, y en ese sentido, es justo leer hasta entender lo que se pide, exige, solicita o percibe.

No podemos llegar como masa ignorante a exigir con gritos y modos inadecuados, lo que no hemos sido capaces de defender con preparación, con entrega, con justicia; no podemos exigir que se abran procesos justos si no hemos sido lo suficientemente justos como para exigir transparencia, y menos, cuando se trata de ubicar a los nuestros en primerísimos lugares, lo merezcan o no.

Y en la forma de solicitar o exigir hay que guardar formas. No se puede caminar como delincuente, como barbaján o como un revoltoso exigiendo algo que, por no leer esas letras pequeñas de estatutos y demás no se han cumplido.

Muchas cosas las tenemos que hacer, pase lo que pase, porque están indicadas, y si no estamos de acuerdo, es sencillo: habrá que promover una instancia legal ante la autoridad competente para cambiar lo que no estamos conformes, pero dentro de un marco de legalidad ante todo.

No podemos llegar empujando puertas, haciendo gala de recu4rsos no existentes y apoyos que tampoco son válidos, y tener actitudes fuera de contexto: es menester el respeto a las instituciones, a las personas, a todo lo que nos rodea, si queremos realmente que nos respeten como personas.

Hay personas en nuestra sociedad que no han entendido que no son tiempos de patalear y gritar, mucho menos, de ir con acarreados a exigir prebendas que no se han ganado porque no tienen el perfil, los requisitos y su capacidad es limitada, e todos sentidos, porque en el social han demostrado ser unos auténticos trogloditas, emulando a los delincuentes que, disfrazados con una estela de aires magisteriales exigen lo imposible, pero lp hacen con pretexto para delinquir.

En ese sentido, pareciera que tenemos una CNTE chiquitita y en otro ámbito, pero es realmente importante que la autoridad se ponga en su papel de solucionador de conflictos y gestor de beneficios, pero todo debe estar dentro de un marco de legalidad y transparencia.

La transparencia entra en esas letras chiquitas, y saludable será promover que se incremente, para que todos recuperemos la confianza en instituciones y dependencias, en gobernantes y políticos, porque todos sabemos que hoy en día la imagen está terriblemente devaluada, aunque, a decir verdad, poco o nada han hecho para salvaguardarla.

En ese sentido, hay que apegarse a la ley, muy rectamente y sin pretextos: no busquemos justificar una acción inadecuada, y tampoco busquemos proteger lo que no debe protegerse.

La sociedad debe cambiar en la medida que leamos, que entendamos de qué estamos hablando, y no exigir como el “Borras”: a lo…

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