Opinión Económica ... FMI y OCDE respaldan la economía y de paso a Meade

 
Dr. Jorge A. Lera Mejía 
Ante los graves problemas financieros que se han estado manifestando en la economía mexicana, expresados y reflejados con la reciente salida en agosto de Luis Videgaray, sin una clara explicación o justificación sobre las causas de su caída estrepitosa.
Si bien se relaciona la renuncia por una petición de Barack Obama, ante la molesta visita de Donald Trump en agosto, al que se responsabilizó al mismo Videgaray.
También se acusó a Videgaray, de manejo irresponsable del nivel de endeudamiento del gobierno, que ha mantenido un déficit fiscal que debilita el blindaje financiero que se había sostenido desde el gobierno de Ernesto Zedillo y que se vio afectado, por la caída externa de los precios de petróleo, y la devaluación del peso en los últimos meses. Alcanzando la barrera de los 20 pesos por dólar.
Ante estas especulaciones, aún no del todo explicadas, lo que sí está claro es que el relevo de Videgaray, en la figura de otro economista ex ITAM, el doctor José Antonio Meade, se le ha estado respaldando por distintos actores financieros internacionales; manifestaciones que son un claro ejemplo del espaldarazo de organismos multilaterales a la política económica del presidente Enrique Peña Nieto, para con ello lograr una mejor administración en el último trienio de su gobierno, que ya promete ser de pronósticos reservados.
Para terminar de empeorar las cosas, la economía mexicana se ve asimismo amenazada, ante el probable triunfo del partido conservador republicano, en la detestable persona de Donald Trump, que anuncia acabar con el TLC y construir un muro fronterizo separador de ambas economías, declaraciones y posturas que han estado afectando al ya de por sí debilitado peso mexicano.
Quiere decir que economías emergentes como la mexicana y brasileña, han dado fuertes bandazos recientes que tienen nerviosos a los mercados internacionales, mucho de ello provocado por la pertinente continuación de la crisis financiera mundial, y por la caída de los precios de comodities, materias primas y el petróleo.
Como una clara muestra de estos espaldarazos, primero fue en Washington el pasado viernes, por parte de Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), la cual sostuvo que “alienta ver que la política fiscal será adecuadamente conducida bajo el nuevo liderazgo de José Antonio Meade, nuevo ministro de Hacienda (y con quien dialogó durante una reunión bilateral el viernes, en la que se abordó la relación con el FMI, que incluye este año la auditoría al sistema financiero que está por arrancar).

“Está claro que el país (México) está preocupado por los efectos de contagio que puedan provocar decisiones que se tomen fuera del país, incluidas las monetarias” (por la volatilidad ligada a la prolongada indecisión de la FED de normalizar su política monetaria), y por supuesto, que estamos atentos a apoyar a nuestros miembros a limitar los efectos de contagio global de decisiones hechas fuera (Sintesis de las declaraciones del FMI).

Después, otra prueba de respaldo institucional se dio este lunes por la mañana con la visita del secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), José Ángel Gurría, el cual dio un claro aval a la política financiera mexicana representada por el secretario de Hacienda, José Antonio Meade.

En este evento se informó, a través de conferencia de prensa, entre el secretario de Hacienda, José Antonio Meade junto a José Ángel Gurría, secretario general de la OCDE, los que explicaron que la Línea de Crédito Flexible (LCF) es uno de los instrumentos prudenciales con los que cuenta México.

El secretario de Hacienda no descartó la posibilidad de que el gobierno de México pueda usar la Línea de Crédito Flexible que tiene con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por más de 80 mil millones de dólares, en caso de que los contextos difíciles se materialicen (Resumen de ambos eventos).

Estos dos acontecimientos encabezados por Meade nos permite interpretar que nuestra economía tendrá que endeudarse más para buscar el crecimiento que no hemos logrado obtener con las 11 reformas estructurales, ante el difícil escenario económico mundial. La pregunta es si eso es lo más recomendable?

Una situación que nos tiene nerviosos y molestos a los analistas económicos, es la falta de voluntad que siguen mostrando nuestras autoridades, en cuanto la prometida urgencia de aumentar los salarios mínimos reales, que el propio presidente Peña Nieto prometió el año pasado.

Todos entendemos la difícil postura económica mundial, con la misma explicación que Ángel Gurría dio ayer, el crecimiento global seguirá a tasas menores del 3 por ciento, cuando se esperará tasas superiores del 4 por ciento, que fueron las registradas antes de la depresión actual.

Gurría reconoce que México se proponía crecer este sexenio a tasas superiores del 4 por ciento anual, incluso cercanas del 6 por ciento de tiempos del “milagro mexicano” (años 60 y 70’s); con esto lograr aumentos del empleo formal arriba del millón de trabajadores, que es la cuota generacional necesaria.

También el secretario de la OCDE, habló ayer de la constante tendencia de incremento de la grave desigualdad social y económica mundial y mexicana, que tiene postrada a la economía en una injusticia social entre pobres y ricos, viendo ampliada la brecha que separa a estos dos grupos sociales en nuestro país.

Por lo aquí descrito, esperamos que con este respaldo del FMI y de la OCDE, tanto a la economía mexicana, como a las políticas públicas de Peña Nieto, y al claro respaldo al secretario Meade, nos parece que también se avizoran movimientos políticos que alinean al secretario de Hacienda como una promesa del futuro y cercano año electoral 2018…

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