Anecdotario … Adivinanza

Por Javier Rosales Ortiz.

Anecdotario … Adivinanza. Apenas vio su nombre y aquella señora sufrió vértigo, se aferró al brazo de un familiar y por su boca escaparon palabrotas y víboras con coraje y, con toda razón, porque su mente se traslado a varios años atrás, cuando le abrió la puerta de su casa de par en par a ese sujeto que por su compostura y vestimenta impecable no podía ser más que un caballero.

Ella, acostumbrada a frecuentar a personas de la alta alcurnia, se impresionó por su limpio cutis, el moderno corte de pelo, por su costoso y perfecto manicure, por su ropa de marca y por el delicioso aroma que despedía de una loción que en el mercado se cotiza mucho más arriba que un salario mínimo mensual de un desesperado trabajador mexicano.

Pero lo que más le cautivó fue su arrulladora voz, muy sensual, muy varonil, clásica de una persona de mundo, preparada, un hombre letrado, por eso no dudo en sucumbir frente a sus encantos y cerró rápido el trato.

El, era alto, con gafas, con la finta de uno de esos que ahora se conocen como metro sexuales en las revistas de cursilería, muy parecido a ellos, a los que se reúnen en el casino de Ciudad Victoria, Tamaulipas, y en los  bares y restaurantes de postín  que hacen que conserve la categoría de la rancia burguesía.

Sus movimientos corporales eran muy estudiados, como que posaba para las cámaras fotográficas y televisivas, lo que después se entendió porque él informó que había ostentado varios puestos importantes en la Ciudad de México, dónde sigue siendo uno de los bien considerados por el Partido Acción Nacional, dónde la decencia, es una máxima.

Frente a todo ello la señora no tenía derecho a titubear, porque su primera impresión fue que estaba frente a un personaje intachable, poderoso, que había alcanzado su sueño más ambicioso en el partido azul, por ello quedó totalmente embelezada.

Pero ahora, más de una década después,  se arrepiente de su inocencia y de su debilidad, y al contemplar su nombre y su fotografía en los medios se ahoga en cólera, puesto que aquel caballero que idealizo, con sus acciones finalmente se devaluó más que un charlatán.

Muchos años esa señora no sufrió sobresaltos, pero ahora la ira la invade y no la deja dormir, porque en su mente quedo grabada aquella imagen que ahora reproducen los medios de esa persona que hoy contribuye a gobernar a Tamaulipas.

Ella esta confundida, no sabe si demandar o no a esta celebridad  porque sabe que es un desgaste, pero hace lo imposible para evitar que otros se conviertan en las próximas victimas de este político que es nativo de la frontera de Tamaulipas.

La señora  es una rentera de casas en la capital tamaulipeca y ese señor le quedo a deber entre 8 mil y 10 mil pesos, contra quién no pudo accionar penalmente porque se decía muy conocido de los dos únicos ex presidentes de la república emanados del PAN que han gobernado a México.

Sabía y, sabe ella, que navegar contra la corriente es improductivo y peligroso, por eso mejor solo hace labor para intentar que la finta y la palabra elegante no le den nuevamente valor a la palabra timar.

¿Quién es este conocido personaje?.

Su nombre, lo tiene un familiar, de ella.

El es, la fuente.

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