Entre Nos ... Predicar con el ejemplo

Por Carlos Santamaría Ochoa

No puede nadie pedir algo si no está dispuesto a llevarlo a cabo. Premisa fundamental en el comportamiento de todo ser humano, más, cuando se está en condiciones de dirigir, gobernar o administrar.

La información que llega por medio de redes sociales principalmente a los tamaulipecos nos hace pensar que contamos con un gobernante que trata de entender a los que estamos del otro lado: los ciudadanos, y filtran fotografías y videos donde se le ve jugando basquetbol y futbol con jóvenes, o en conocido restaurante de hamburguesas, conviviendo con su familia, dejando atrás del calificativo que se daba al mandatario: “la familia real”, en un tono de burla y sarcasmo, de desprecio y más, por llevar una vida de lujos reales impropios de una nación y un estado como el nuestro.

Es importante sostener que no se espera que un gobernador ande en bicicleta o en un automóvil desvencijado: es natural que tenga algunos modos de llevar a cabo su trabajo cómodamente, más cuando se trata de una persona que ha vivido bien toda su vida.

Pero el hecho de tratar de entendernos a los demás, habla de un hombre sencillo, y eso es lo primero que debe tener  -y mantener- un gobernador.

No es la primera ocasión que hay un gobernador que se roza con la gente; ejemplos muy queridos los hay como don Enrique Cárdenas González, a quien la gente que llega a ver hoy en día aún manifiesta su enrome cariño; Américo Villarreal Guerra, poseedor de un corazón enorme y una sencillez que no tenía par, y así, los hemos tenido de todo. Pero ahora  que volvemos a tener un mandatario para la gente, llama mucho la atención el ver de qué manera conformará su equipo, aunque ya están asignadas las secretarías, pero la otra parte de su equipo es la que a la ciudadanía preocupa, porque esperamos personas sencillas, trabajadoras, con dosis de humanismo y calidad como servidores públicos, y que entiendan que es un privilegio servir a los demás, mas no una concesión que nos hacen.

O como dijera Mary Jaramillo: que no se sientan bordados a mano: que no se encierren en esa burbuja de cristal que aleja al gobernante del pueblo, en otras palabras.

Y algunos de los colaboradores de secretarios y servidores de primera línea no han entendido que no vienen a ocupar el sitio que dejaron aquellos de las burbujas y de la falta de sensibilidad para gobernar; no han entendido que dejamos atrás los tiempos en que se les trataba como reyes o grandes señores feudales: el propio gobernador ha puesto la muestra, y lo menos que pueden hacer es seguir su ejemplo.

No nos parece digno de un ser humano una actitud prepotente, arrogante y déspota, mucho menos, rencorosa o llena de odio y sed de venganza.

Insistimos mucho en lo anterior, porque es un reclamo general: a un mes de distancia, la gente quiere seguir trabajando como antes, y muchos esperan su reasignación para poder seguir llevando el salario a casa, sin más preocupación que dejar de ser perseguidos por, supuestamente, ser priístas.

Revisando las leyes mexicanas, en ningún apartado señala como delito el pertenecer al PRI, PAN, PRD u otro instituto político, porque es diferente servir como burócrata que militar en un partido.

No tienen que ser todos los trabajadores del gobierno priístas o panistas: pueden profesar la ideología política que deseen, y nadie tiene derecho a obligarles a simular un cambio.

Pero lo que hay que desterrar es esa arrogancia de unos cuantos que hace que los demás piensen que tenemos un gobierno prepotente. NO. Por ahí no va la cosa.

Tomar el ejemplo del gobernador Cabeza de Vaca es muy positivo, necesario y saludable, y esperamos que siga cundiendo ese tipo de acciones que las vemos reflejadas en los miembros de su familia.

Enhorabuena por los que disfrutamos un gobierno que bajó de la nube y está dispuesto a identificarse con sus gobernados. Eso es lo que vemos y lo que sentimos del gobernador, ojalá todos lo imiten.

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