Entre Nos ... Día del Cartero

Por Carlos Santamaría Ochoa 

 

Dice una canción titulad “amarte a  la antigua” que ya no se escriben cartas para enamorados, que ahora, solo se escriben “mails” y más cosas; el asunto es que nos recuerda el hecho de que el correo tradicional, como ha sucedido con las viejas máquinas de escribir, está quedando prácticamente obsoleto.

Los usuarios importantes, considerados los elaboradores y distribuidores de publicidad ahora nos inundan con correos electrónicos, con mensajes en redes sociales y listo: han cumplido su misión de interferir en la tranquilidad en que vivimos para ahogarnos en publicidad, muchas veces, engañosa.

Y en los aspectos personales, es casi inútil el uso del correo. Veamos porqué:

Una carta tarda días o semanas en llegar a su destino, cuando un correo electrónico –e-mail- llega en forma inmediata: hoy manejamos cualquier mensaje y es conocido en el otro lado del mundo cuanto antes, y recibimos la respuesta en ese mismo tiempo: rápido, inmediato.

Y las caricaturas seguramente tendrán que cambiar su temática, aquella que rezaba en imágenes y música interesante a los carteros que, tradicionalmente eran mordidos por un perro, de feroz apariencia, pero que no dejaba huella en el siguiente motivo del comic.

Es lo que nos ha tocado vivir, y esta era de cambios ha hecho que nuestros carteros ya no anden caminando con aquellas bolsas de cuero gigantescas y cientos de cartas y revistas, cruzando calle a calle las direcciones de los destinatarios.

Luego, cambiaron los zapatos por la bicicleta y, hoy en día, a a muchos se les ha dotado de motocicletas para eficientar la entrega que tienen de los documentos enviados por mucha pero mucha gente a través de ese medio, agonizante, pero aún con signos vitales.

Y el 12 de noviembre es una fecha significativa para todos ellos, porque el calendario cívico celebra el Día del Cartero y el Empleado Postal. Antes, se celebraba únicamente a los héroes anónimos que, exponiéndose a mordidas de perro, lluvia y otras inclemencias del tiempo hacían llegar nuestras noticias.

¡Cómo no recordar el sabor amargo de la goma que tenían los timbres o sellos postales!

¡Cómo olvidar las colecciones filatélicas en las que veníamos paisajes, rostros y grabados de una impresionante calidad tipográfica y de impresión!

Hoy, todo se reduce a una tecla que dice, según la versión: “Send” o “Enviar”, y en un santiamén estará llegando el mensaje a su destino, en cualquier parte del mundo, y con la facilidad que otorgan las nuevas tecnologías.

Pero ellos, los que quedan aún, celebran su día y hacen alboroto justificado, porque sobrevivir en tiempos como los que vivimos con el riesgo que implica aún con la tecnología adaptada el entregar las cartas, solamente ellos, los nobles carteros lo hacen.

Y en las papelerías siguen ofreciendo los sobres para mensajes que llenamos de ilusiones y sueños, de saludos o promesas de amor, y uno que otro despistado aún llega a las oficinas de Sepomex a comprar un timbre, embadurnarlo con saliva y pegarlo en la esquina superior derecha del mismo, o en la de una tarjeta postal, que también están pasando a mejor vida, gracias a la inmediatez que significa el tener un teléfono celular con cámara, tomar la imagen y mandarla, agregando frases, expresiones y mil cosas más, con herramientas tales como Photoshop, Snapchat y muchas más.

Han cambiado los tiempos, pero hoy sigue siendo Día del Cartero y el empleado postal, por lo que nos unimos al homenaje que la sociedad brinda a estos trabajadores, antes ligados a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, y hoy, fieles guardianes de las tradiciones que implicaban la carta, a veces perfumada con una buena loción, en la que viajaba la frase de u “te extraño” o un “llego pronto a tu lado”, aderezada con versos de García Lorca, de Miguel Hernández o de Octavio Paz, y que significaban una esperanza para quien los recibía.

Felicidades a todos los carteros en su día, y a seguir con el reparto.

Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx

 

Notas relacionadas