Entre Nos ... El Buen fin

Por Carlos Santamaría Ochoa

Nuevamente, la promoción que desde el viernes pasado nos inunda de publicidad –en ocasiones, engañosa- sobre todo lo que quisiéramos comprar con algunas facilidades, tanto de pago como para adquirir.

Pero hay que tener cuidado con lo que adquirimos, porque existen sitios en los que se afanan en hacer trampa, independientemente  de la situación comercial, tratan de sacar el mayor provecho de esto.

Un caso claro es la tienda Liverpool que ofrece productos de la firma Apple, sin embargo, si usted checa, éstos se encuentran un poquitín más bajos en sus precios dentro de la promoción del Buen Fin, pero si checa con Apple, las máquinas –relojes, celulares y ordenadores- son de una generación anterior, es decir, son máquinas “viejas” que no tienen mucho futuro. ¡Vaya!, tampoco tienen presente.

Y lo que más se oferta son electrodomésticos: plasmas, pantallas  en general, cámaras y celulares y todo tipo de aparatos que, por lo general, no podemos adquirir a la primera o que requieren de algunos sacrificios para hacernos de ellos.

Antes del Buen Fin, autoridades de todo tipo hicieron una serie de recomendaciones, como el hecho de no comprar despensa a meses sin intereses y esas cosas, procurando la autoridad que hagamos buen uso de este tipo de mecánicas y programas que tienen dos objetivos: el primero, para el comerciante, que venda más, y el segundo, que es el que nos importa, que el consumidor tenga acceso fácil a muchos productos, principalmente, de tecnología.

Y en ese sentido, se requiere estar muy pendientes de lo que nos ofrecen: checar los términos y características de los productos, vigencia de la promoción y garantías respectivas.

Si los productos son nuevos o viejos también es importante saberlo por lo que ya externamos: es como comprar un automóvil modelo 1990 porque no está rodado, pero nada le quitará su fecha de nacimiento: así pasa con muchas cosas.

Y qué bueno que el comercio organizado se ponga las pilas y trate de captar ese mercado cautivo que significamos los mexicanos, y que en algunas ocasiones tenemos preferencia por comprar en el extranjero, dada la mala calidad de lo que nos ofrecen.

Ya estamos en el país para exigir mayor calidad, y los comerciantes pueden hacerlo con sus distribuidores, para pedirles que nos entreguen productos mejores que, finalmente, los que pagamos por eso somos los del último eslabón de la cadena.

Resulta muy importante lo anterior, y fijarse en todos los términos de las promociones: no nos dejemos engañar, pero tampoco hay que ser tan pesimistas como para pensar todo lo malo del mundo.

El Buen Fin tiene ya varios años y si ha permanecido es porque a la ciudadanía en general le satisface, le cae bien y le ayuda el tipo de promociones que se escuchan y ejecutan en este período que es comparable al verano europeo, donde todo se oferta a precios rebajadísimos y es oportuno realizar compras.

Solamente recuerde que muchos de nosotros no tenemos forma de allegarnos grandes sumas de recurso, por lo que hay que hacer eficiente el gasto necesario, y en ese sentido, tener la posibilidad de estructurar y proyectar bien las compras, para que no nos agarren más adelante con deudas impagables, y que tienen desenlaces nada gratos.

Entonces, hay que revisar etiquetas, precios, condiciones, contenido y hacer compras bien razonadas: que no nos lleve el corazón o las emociones, sino la cabeza, para poder hacer rendir nuestro dinero.

Y ya sabe, la seguridad: no maneje sumas fuertes de dinero en efectivo, no haga tonterías con sus tarjetas y cuide sus recursos, que, finalmente, son los que le permitirán vivir como merece o como puede.

Buen Fin, buena compra, buena elección le deseamos.

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