Entre Nos ... Vacaciones sin contexto

Por Carlos Santamaría Ochoa

Entre Nos … Vacaciones sin contexto. Nuevamente se pone de manifiesto que en nuestro país hay una voz que manda y se considera absoluta, que muchas veces se toman decisiones que no son bien recibidas, pero que tienen que acatarse nos guste o no, y que quienes debieran ver por nuestros intereses no tienen la mínima intención de realizar su función.

Tal es el caso de nuestras autoridades, que han determinado cambiar el período vacacional del 23 de diciembre al 9 de enero del año próximo, sin pensar en los trabajadores, que son miles, y que muchos de ellos tienen otros planes.

Estos planes se han ido a la borda, como suele suceder.

El argumento es muy respetable, porque tiene que ver con el hecho de fomentar la convivencia familiar, pero pareciera que los asesores de los gobiernos no tienen capacidad de raciocinio o tienen miedo de perder su trabajo y su compensación, olvidando que se les paga por asesorar, por hacer ver las cosas positivas y por mejorar que haya en cualquier proyecto, toma de decisiones o acción oficial.

Le aseguro que nunca pensaron en la gente que trabaja en otros lugares y aprovecha las fiestas decembrinas para convivir con sus familiares. También, aseguro que tomaron en cuenta patrones religiosos que tienen relación con el día de Reyes y no con la tradición decembrina que por décadas ha permeado en nuestra sociedad.

No consideramos haya sido una buena decisión, porque, la verdad, afecta a mucha pero mucha gente que ahora tiene un motivo más para trabajar a disgusto, haciendo las cosas más por obligación que por entusiasmo, en detrimento de la calidad de su trabajo.

Imagine usted que todos salimos el día 23, y hay que llegar a casa a la fiesta de Navidad: ¿Tiene idea de cómo estarán las carreteras el día 24? ¿Sabe usted cuánto sube el riesgo de sufrir un accidente por las prisas con que se mueve la gente casi a punto de la cena navideña?

No nos engañemos: la Navidad es una fiesta mundial, legendaria, tradicional, y el querer dejar a la gente sin poder ir con los suyos resultará contraproducente, y sobre todo, porque la medida se toma a menos de un mes de celebrarse la fiesta máxima del catolicismo, porque muchos de nosotros hacemos planes para convivir con la familia desde mediados de año o antes, y ya se tienen los proyectos,  y ahora hay que cambiar absolutamente todo, porque se ha decidido dejarnos en el riesgo de quedarnos solos en casa o viajar con los enromes riesgos que implica la situación.

Alguien cercano no le dijo el gobernador García Cabeza de Vaca que hay mucha gente que trabaja fuera del sitio donde vive la familia, y no le comentaron que los traslados carreteros apresurados implican un enorme riesgo, y puede haber más accidentes, actos reñidos con la legalidad, y por supuesto, abusos de autoridades que aprovecharán las prisas de la gente para saciar sus bolsillos.

No le hicieron ver que queremos ver a nuestros seres queridos, a esos que viven fuera y que decidimos cada año vernos en diciembre en algún punto de la geografía nacional, y que teníamos planes para visitarlos, y que ahora, con el desánimo y desaliento tendremos que elegir entre cenar solos o arriesgarnos de más, porque no queremos perder la única oportunidad –muchas veces así sucede- de ver a nuestros padres, hermanos y otros familiares lejanos.

Entendemos las razones y son bien justificadas, pero… ¿avisar a la mera hora?

No estamos de acuerdo, y sería muy saludable que esos que cobran como asesores se enteraran de lo que pensamos los gobernados antes de sugerir decisiones que vamos a considerar fuera de lugar y de circunstancia, y que criticaremos, y que seguramente tendrán un impacto negativo en nuestro rendimiento laboral.

Optamos por un cambio en todos sentidos, pero siendo escuchados, que es y ah sido el clamor general de un México que nunca ha sido escuchado por sus gobernantes.

Queremos que se nos tome en cuenta, porque, finalmente, fuimos los que elegimos este o cualquier gobierno.

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