Entre Nos ... Los problemas de la Comapa

Por Carlos Santamaría Ochoa

Cuando Liliana Torres, reportera local maneja y comparte la información de la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Victoria – Comapa -, vienen a la mente una serie de reflexiones.

Acusada siempre de ser una de las “cajas chicas” del partido en el poder hasta hace unos meses, las Comapas han sido vilipendiadas por muchos, y en una gran parte de veces, de forma inmerecida.

Cierto es que nos afectan muchas veces más que ayudar, pero no todo es color negro, aunque tampoco color de rosa.

Molesta que la autoridad municipal arregle una calle para que luego lleguen los trabajadores de la Comapa y abran zanjas para meter tubería o arreglar una toma, e inclusive, cuando un usuario hace las perforaciones sin permiso y sin arreglar al término de su reparación.

Todo es cierto, pero también hay que entender que han miles de tomas clandestinas, que muchos de nosotros violamos medidores y hacemos trampa para pagar menos.

Estamos de acuerdo en que hay que revisar los procedimientos de cobro, porque consideramos, personalmente, que hay algunos criterios injustos hacia los usuarios, pero pensamos que nuestros diputados debieran abocarse a este tema y darnos una solución justa para todos.

También, entendemos que hay un gran número de personas que se dedican al robo de medidores, afectando a los usuarios y a la Comisión, haciendo que las pérdidas crezcan en un afán de enriquecerse ilícitamente.

Pero no podemos afirmar que todo es malo, por favor.

Hay un departamento que hace “sombra” a los sistemas que sí funcionan: cuando usted tiene una fuga de agua, se reporta y muchas veces no van a repararla, o sucede que ni el dueño ni Comapa lo atienden, propiciando un gran desperdicio del vital líquido, cuando lo legal es que se presenten los trabajadores de la paraestatal y arreglen el problema con cargo al usuario en su próximo recibo. Algo así como “si no lo arreglas, yo lo reparo y te lo cobro”, que nos parece más que justo.

Pero debemos aplaudir los esfuerzos por entregarnos líquido de calidad en todo momento, y apoyar las acciones de conservación y cuidado del agua, porque en eso ganamos todos.

Y también, realizar los pagos justos y a tiempo, para poder exigir a gusto, y pedir que los servicios sean realmente eficientes.

Entender es necesario, que existen algunas zonas donde difícilmente se puede entubar el agua por la altura y el sistema de gravedad que hay ahora en la Comisión. En ese sentido, habría que demandar a los fraccionadores o líderes de colonias que permitieron que se crearan esos asentamientos humanos irregulares.

Dice el gerente Gustavo Rivera que un 70 por ciento de los victorenses cumplimos, y de ese 30 por ciento, hay quien debe hasta 400 mil pesitos y más, y propone que se legalice el asunto y se borren estos adeudos para no caminar con números rojos.

Claro que no estamos de acuerdo: podría proceder un embargo para obligar a esos tramposos a pagar lo que no han cubierto, porque tenemos que comenzar a exigir una aplicación irrestricta de la ley, sin distingos de  ninguna índole.

Ya es tiempo de que no estemos pidiendo “frías” a la autoridad, y le exijamos cumpliendo primero, para poder hacerlo con autoridad.

Y la Comapa, que debe entender este mensaje, que nos favorezca con un servicio eficiente y completo, para que, entonces, no nos duela tanto pagar lo que nos cobran, para muchos, en forma injustificada.

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