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Entre Nos … Inicia evaluación

Entre Nos … Inicia evaluación

Por Carlos Santamaría Ochoa 

Siempre que uno inicia cualquier proyecto, es importante tener considerada una evaluación sobre los procedimientos y resultados, de forma tal que podamos entender qué cosas deben mejorarse, afianzarse o suplirse, y entonces, encontrar el éxito que todos merecemos cuando trabajamos por ello.

Cuando cumplimos años, o llega navidad, año nuevo, el día del padre o fin de cursos… cualquier fecha es buen pretexto para iniciar la evaluación correspondiente, y en ese sentido, dar cumplimiento a las metas que nos trazamos al inicio. Todos merecemos el éxito, y eso debemos tenerlo siempre muy presente.

Y se llega ese momento de un calendario más, cuando pensamos si realmente ha valido la pena vivir lo que ya hemos vivido, entenderlo, valorarlo y aprovecharlo. Siempre hay algo por aprender: todos los días hemos de encontrar una enseñanza nueva, y los que nos jactamos de luchar por un ideal tenemos que verlo de esa manera.

En las organizaciones se lleva a cabo el proceso correspondiente y permite enmendar caminos, retomar proyectos, dejar lo que ya no es útil y más, en aras de propiciar que el recurso de cualquier tipo se utilice de la mejor manera posible: los desperdicios materiales, humanos o intelectuales pesan mucho y a la postre salen carísimos. Casi siempre es algo que no se puede recuperar nunca.

Cierto, hay cosas no muy buenas, pero finalmente las hemos tenido que enfrentar y vivir, encontrar la manera de salir de ellas, y aprender a vivir con otras que no son bien recibidas por los que nos rodean; el desarrollarse en un ambiente hostil es también un gran reto, porque luego nos sucede que nos ven como otras cosas distintas. Lo que somos o dejamos de ser pareciera que preocupa mucho a otros, y no nos dejan estar en paz en ningún momento.

Desgraciadamente, muchos de nuestros vecinos y gente cercana –no en afectos, sino en distancias-  suelen dedicarse a entorpecer en todo momento el desarrollo de los demás, a base de comentarios insanos, intrigas, chismes y más; es difícil pero uno debe superar esos escollos y procurar ser feliz, pese a esas personas que, infelices en todo lo que desarrollan, buscan coartar el derecho que tenemos los demás de ser, precisamente, felices en todo lo que hagamos.

Pero el que no cae es porque, dicen algunos, no ha vivido suficientemente, o no ha querido experimentar en su propia existencia. Lo malo no es caer, sino el no levantarse a tiempo y no haber aprendido algo de esos bajones que la vida nos otorga como lecciones difíciles pero necesarias.

Y aquí es necesario sacar la capacidad de discernir y hacerlo en una forma mesurada, fría y equitativa con nosotros mismos, en el entendido de que siempre tenemos algo que aprender.

Y el cumpleaños, el aniversario de cualquier tipo o la fecha que se festeje pueden ser ese pretexto que requerimos para sacar la fuerza y avanzar de una mejor manera posible. Somos seres en busca de la perfección social, intelectual, humana y más, y como tales debemos encontrar siempre un escalón más: nunca conformarnos, porque eso es de mediocres.

Sean pues estos días, decembrinos, fríos unos y cálidos otros, momentos importantes para hacer esa evaluación que tanto necesitamos llevar a cabo, y que debe ser parte de nuestras actividades cotidianas, porque de esa manera tendremos siempre un mejor pretexto para hacer las cosas de una mejor manera posible, recordando aquella frase de Baden Powell: “Dejad este mundo en mejores condiciones de cómo lo encontrasteis”, y aplica para todas nuestras actividades, acontecimientos y momentos que se viven y comparten.

Y diciembre se presta para ello, así que, en la víspera de la celebración de la Natividad del Señor para la Iglesia Católica, evento que celebran prácticamente todas las religiones, que sea un buen pretexto para entender que una evaluación a tiempo puede ser la diferencia entre ser del montón y destacar, no por egolatría, sino por una necesidad humana de trascender, procurando dejar algo bueno en los que nos rodean que, finalmente, para ellos hacemos mucho de lo que llevamos a cabo, y el éxito es la meta a la motivación que los seres que amamos nos entregan día a día.

Reflexionemos, hagamos un alto en el camino y sigamos adelante.

 

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