Entre Nos ... Una ambiciosa carta navideña

Por Carlos Santamaría Ochoa

 

Como todos, hemos hecho la carta de intenciones navideñas, con el deseo de que esa divina figura de la temporada nos conceda los regalos que hemos pedido y enumerado.

Como parte de una comunidad que tiene condiciones especiales para sobrevivir, hemos pedido poder contar con lo necesario para lograrlo: medicamentos adecuados, atención médica necesaria, y la orientación que requerimos quienes vivimos con diabetes, para poder hacer una realidad ese término que reza: “AUTOCONTROL” y que es la base para evitar un sinnúmero de malos momentos que podemos evitar vivir, si nos apegamos a lo que los expertos recomiendan y sugieren: alimentación adecuada, ejercicio constante y permanente y atención médica permanente también. Los tres pilares de la educación diabetológica deben estar siempre presentes en nuestra existencia.

También, en dicha carta, hemos pedido que se cristalice el sueño de crecer en la difusión: hoy en día, el programa “Al Día”,  surgido el 12 de abril del año de 1997 se transmite por Radio UAT, “la Frecuencia de tu Universidad”, a través de Internet –http://radiouat.mx, y también se difunde en Ecuador, a través de Radio UTC, de la Universidad Técnica de Cotopaxi, en Latacunga, Ecuador; asimismo, en fecha muy próxima tendremos el honor de que a través de los canales de la Universidad Complutense de Madrid llegue a más radioescuchas, cibernautas y gente que requiere la orientación para vivir en una forma más decorosa y digna, con diabetes, sin exponernos a las complicaciones que, por la ignorancia en su tratamiento, nos calan, nos duelen y laceran.

Pedimos también en Navidad que se multipliquen las opciones a través de la Secretaría de Salud en Tamaulipas para que nuestros conciudadanos, paisanos, hermanos, tengan toda la información necesaria y la voluntad para incorporarse a ese maravilloso grupo de personas que tenemos la oportunidad de conocer sobre la diabetes y participar en la vida sana que permite el estar bien informado.

Pediríamos también a esos señores que cobran muy bien y se hacen llamar “diputados” que se legisle para que el cuadro básico de medicamentos no se limite a ciertos fármacos para el control de la diabetes, sino que se permita la adquisición de otros que no están considerados, e inclusive, somos de la idea de que se condicione su entrega a la comprobación de un adecuado seguimiento del tratamiento.

En ese sentido, sabemos que muchas personas con diabetes no siguen el tratamiento y no toman su medicina; van por ella, piden y exigen el recurso pero no lo usan: se desperdicia mucho dinero en ello, y se puede entregar mejor medicamento a quien realmente lo desquite. Se puede demostrar muy fácilmente, y sería de justicia social que se legislara al respecto.

Pediríamos que en México acabe la inseguridad, que podamos volver a salir en las noches o en carretera a cualquier parte y a cualquier hora, sin el terror de no llegar o de ser víctimas de algo mortal.

Pediríamos que nuestros gobernantes, TODOS se manejen con honestidad y probidad, y que nos gobiernen con equidad y dejen a un lado los influyentismos estúpidos que tanto daño hacen al país y a la entidad, y que todos seamos sujetos a las mismas leyes.

Que no permee el aspecto partidista sino el de justicia general para todos, que no haya distingos, que las oportunidades para nuestros jóvenes profesionistas sean reales y puedan contar con un empleo y salario dignos.

Que los que laboramos ganemos decorosamente, porque no es digno tener dos o tres trabajos para poder completar los gastos. Que la justicia laboral sea una realidad.

Bueno, esas son algunas de las cosas que contiene la carta navideña, y esperamos que algunos de estos puntos puedan hacerse realidad.

¡Atinó! Difícil, porque asegurar que Santa llegue, es…   bueno, usted lo sabe mejor.

Feliz día y noche de Navidad, Que el creador permita que lo pase muy bien con los suyos… o los que haya elegido para hacerlo.

 

 

 

 

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