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Entre Nos … Reaprender a vivir

Entre Nos … Reaprender a vivir

Por Carlos Santamaría Ochoa

 El fuerte golpe económico que implica el subir combustibles en prácticamente un 20 por ciento de sopetón requiere de todos los mexicanos una nueva planeación, reaprender a vivir de acuerdo a lo que dicen los pesimistas, se viene en ciernes y que amenaza con romper esa tranquilidad aparente que nos ha tenido vigentes a todos, pese a los eventos de inseguridad que, lejos de mejorar, siguen ahí, en nuestro andar diario y nos roban la vida lentamente a los tamaulipecos que, ávidos de una vida tranquila, buscamos cómo emprender el éxodo hacia cualquier parte del mundo donde haya paz.

Pero la gasolina dijeran algunos que no tiene tanta problemática, sin embargo, hemos leído una serie de juicios equívocos al respecto.

En primera instancia, no es exclusivo de ricos el usar gasolina “roja”, la más cara, porque hay muchos automóviles que requieren de combustible de calidad y octanaje superior al que maneja la gasolina verde, la barata, la corriente, que maneja Pemex en todo el país, sin importar la calidad que requiere el mercado.

Hay coches para todo tipo de combustible, y en ese sentido, muchos salimos afectados, porque, luego de ver el “magnífico” aumento al salario mínimo, tendremos que pagar el coste de haber votado por un gobierno que nos está presionando más de la cuenta, en una acción muy riesgosa que puede repercutir socialmente en muchas cosas no deseadas, sí imaginadas por muchos.

De todos es sabido que en cuanto sube la gasolina hay aumentos en cascada, porque los comerciantes aseguran que los transportistas cobrarán más, y entonces, el consumidor es el que paga ese incremento en pago de flete y movimiento de mercancías. Lo sabemos: siempre ha sido así, y así lo han declarado cámaras industriales y comerciales: ellos no pagarán el aumento, porque se trasladará al costo del consumidor. Así de claro y contundente. No nos hagamos patos ni queramos engañarnos. Los que pagamos somos los últimos de la cadena de producción. Así ha sido siempre.

En base a ello necesitamos aprender a cuidar el recurso que manejamos: dejar lujos y gastos superfluos que antaño hacíamos, y que ahora debemos pensar una vez más, pensando que si se lleva a cabo podría afectar el presupuesto de la familia.

Y en ese sentido, tenemos que reasignar metas a los proyectos y metas personales y familiares, buscando que rinda el dinero. Como dice una canción: “el maldito dinero” que ocupa la mayor de las preocupaciones de los jefes de familia, porque tienen que ver la forma de que el salario raquítico alcance para todo.

Curiosamente, anuncian con bombo y platillo que el salario mínimo anda alrededor de los 80 pesos diarios, en un aumento sin precedentes, y en medio de el anuncio de un criminal bono de 150 mil pesos que 500 mexicanos vividores y abusivos se auto asignaron.

Para que se de una idea: con el bono de estos 500 vividores llamados diputados federales, les alcanza para tener como ingreso 1369.86 pesos diarios, aparte de su salario. Solo de bono, ganarán 17.12 veces el salario mínimo, es decir, que de bono se llevarán en dos días lo que un trabajador ganará en 30 días.

Y hablan de justicia social. No entendemos el término desde su óptica.

Pero como no somos diputados ni de esos parásitos políticos-sociales, tenemos que aprender a vivir decorosamente, en base a un trabajo digno que realmente no da para hacerlo.

Somos de la idea de que el gobierno federal, estatal, municipal, Universidades y todas las dependencias deben dejar de pagar compensaciones, y establecer salarios justos que permitan a los profesionales y gente que se prepara, vivir decorosamente con un sueldo. De esta forma, habría más oportunidades de empleo para más gente, se evitarían dobles plazas y fraudes laborales, como la existencia de aviadores, y entonces, podríamos aprender a vivir en un país justo para sus miembros.

¿O será mucho pedir?

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