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Así fue la experiencia en el Rosarito ART FEST

Así fue la experiencia en el Rosarito ART FEST

El Rosarito Art Fest se lleva a cabo cada año, y la ubicación siempre había sido enfrente del hotel festival plaza en el mero centro de Rosarito; hasta esta ocasión, ya que decidieron mover el evento a las instalaciones del CEART, ubicado en el paseo La Cascada. Un lugar más amplio, mas adecuado al tema y con mejor vista.

Las carpas blancas se podían ver desde antes de acercarte al área, y una vez en el evento se podía apreciar música tradicional mexicana junto con unos “zapateados,” lo que significaba que grupos de danza folclórica daban vueltas coloridas en el escenario. Algo que ya es tradición en estos tipos de eventos.

Siempre das por sentado la danza folclórica, pero cuando estás ahí, presenciándola en su máxima expresión, todo tiene sentido, es bello, es alegre, es auténtico, es folclor.

La gente caminaba entre stands de arte y fotografía, tomando una cerveza y sonriendo con las presentaciones musicales.

Cuadros de pintura inspirados en Don Quijote, Frida Kahlo y Diego Rivera, fueron los protagonistas de la variedad de obras que los artistas exhibían, pero también te topabas de vez en vez con un stand de fotografías panorámicas de ciudades o cielos nocturnos.

Entre plática y una bebida refrescante podías acercarte a cualquier artista y preguntarle por sus creaciones, o bien tomar una tarjeta de presentación que siempre tenían a la mano.

Entre las personalidades artísticas conocimos a Ruth Ramírez, una chica que empezó a dibujar desde que era muy pequeña, quien participó en un festival de la misma índole apenas el año pasado (el Entijuanarte.) Sus obras están hechas principalmente con acuarelas y te proyectan una imagen electrificante pero a la vez mansa de rostros de mujeres, animales e insectos.

Ruth Ramírez
Los colores te atrapan y es como de ensueño, cuando hablamos sobre la compra y venta de arte en la región comentó que Rosarito es un muy buen lugar para exhibir arte, puesto que la comunidad estadounidense son grandes asiduos de dichos eventos.

Ruth Ramírez
Y en sí es un factor muy importante, ya que si me dirigía a los stands de artistas locales o mexicanos, podía encontrar pequeños pedazos de arte con precio muy accesible, ya fueran stickers, pins, o tarjetas ilustradas; mientras que en los stands de artistas estadounidense o extranjeros, sólo estaban disponibles grandes cuadros.

El Rosarito Art Fest estuvo lleno de color, pero fuera de ser un punto para la conexión entre el arte y la comunidad, también había bastantes stands de comida, desde huachaches vegetarianos, empanadas, tacos, y hasta langosta.

La copa de vino no faltaba en las manos de varios asistentes, quienes degustaban de las deliciosas sangrías que muchos stands de comida ofrecían. Ropa, artesanías, accesorios y más también fueron parte de la explosión de arte.

Por otro lado, tal vez se debería de considerar un precio no tan alto en la comida o bebidas, ya que si bien la comunidad estadounidense era uno de los principales blancos, los rosaritenses también se merecían una buena oferta.

En conclusión fue un evento bastante agradable y definitivamente superó las expectativas, puesto que la ubicación está muy bien pensada y nadie puede resistirse al aire fresco que llega directo del mar. El sol, la música de fondo, la comida, las mascotas (porque obviamente era pet-friendly) te hacían sentir como en casa.

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