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En la Remington… Frases desde mi experiencia

En la Remington… Frases desde mi experiencia

Por Ricardo Hernández

Lancé una piedra lo más que pude, luego corrí a buscarla y la lancé aún más allá donde no había límites. Entre más persigo el éxito, con más frecuencia me tropiezo ¡y vaya que duelen las caídas! He llegado al grado de reírme de mí mismo. En cierta ocasión no me quedó más remedio que sonreír, pues no tuve el ánimo para ponerme a llorar.

A veces sólo escribo porque mi ansiedad es imperdonable, se vuelve un niño latoso. Hablando de esa ansiedad no sé si sea bueno haber escrito tres libros. Cuando escuché a alguien decir que luchaba contra sus propios demonios, tuve toda la intención de contarle mis historias de terror.

A veces pienso en el miedo, incluso, me causa miedo pensar en el miedo, creo que su mejor interpretación es el no arriesgarse a intentarlo ahora. Mi madre representa el amor. He insistido mucho, pero también he dudado hasta dónde es mucho. Mi propia cabeza se ha convertido en un laboratorio, pensar es la mejor forma de entretenerme.

Efectivamente a veces no he sabido si es mejor reír o llorar, pero mientras lo he pensado las lágrimas me han traicionado. Lo único que me preocupa de la vida es quedarme con el deseo de no haberlo intentado. Un peso adquiere su significado de acuerdo a la circunstancia, muchas veces vale más que un millón. He leído varios libros de literatura, pero nunca diez veces como el de La tía julia y el escribidor.

Las palabras bien pensadas, bien escritas y bien interpretadas, es el mejor alimento para la mente. En los momentos en que he pensado que no tengo amigos, no falta quien me hable y me alegre el día. Cuando intento hacer algo procuro concluirlo,

aunque no salgan los resultados esperados. Conocer gente me ha hecho abrir el compás de mi pensamiento. A veces mis proyectos son como agua entre mis manos.

Lo mejor que me ha sucedido en los últimos días es que he conseguido mis metas a corto plazo. Voltear para tras sólo para remar más rápido. La seguridad en sí mismo se encuentra en cualquiera de los dos pies, en el izquierdo o en el derecho, da un paso al frente y lo sabrás. Un hombre gordo demostró una actitud positiva haciendo pausas y pocas abdominales en la prueba, frente a un hombre delgado que por intentar hacer varias se cansó antes del silbatazo.

La mujer más sabia en la historia bíblica de Moisés, es la mamá de Moisés. Los hebreos hubieran dejado de ser seres humanos si tan sólo Dios les hubiera evitado sus desgracias. La ciencia y la religión nunca se pondrán de acuerdo en la historia de la humanidad, hasta la fecha se habla que provenimos del mono, y otros de la creación de Dios.

Desde mi punto de vista somos creación de Dios, pero también existió el mono, por lo tanto “Da a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios”. Me gustan dos historias bíblicas, por un lado la de David que siendo pastor de ovejas llegó a ser un rey; por el otro, se encuentra la de Moisés, que siendo un príncipe llegó a ser un pastor de ovejas.

En los dos hay un buen ejemplo, casi como una moraleja: la mejor forma de aprender a gobernar hombres consiste en practicar con ovejas. Luego de tiempo que dejé de beber alcohol, he disfrutado como nunca a mi familia, a mi madre, a mis hermanas, a mis sobrinos, a mis amigos.

Hoy pienso diferente, veo la vida diferente llena de retos, de metas, de objetivos. Cuando dije que mis proyectos a veces parecen agua entre mis manos no es mentira, sólo intento después encontrar más agua.

Lo que más me gustó de la preparatoria fue la materia de Filosofía, pero no como me la enseñaron, el maestro era aburridísimo, y las historias del libro bien claras. Cuando alguien habló de tener siempre un punto de apoyo para mover al mundo, creí que el mundo era ese punto de apoyo.

El poder de la sugestión en muchas ocasiones se les sube tanto a las personas que llegan a creer que son lo que piensan. Cuando toqué fondo pensé que si era mi deseo subir, debería hacerlo bajo un propósito.

Normalmente le pensamos para decir lo que somos, sobre todo cuando tenemos un problema o somos un problema, esas actitudes me hacen recordar a los tiempos de Sigmund Freud cuando en situaciones semejantes el problema era resuelto con tan sólo desahogarse. Si somos testigos de nuestro propio esfuerzo porque pensar en malos resultados. Entre más he andado entre la gente, más me asombra mi paciencia. ¡Hasta pronto!

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