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VIVE VICTORIA.

VIVE VICTORIA.

POR JAVIER ROSALES ORTIZ.

Recordar es vivir y sacude fuerte cuando la memoria acomoda aquellos momentos de niñez y de juventud que formaron a los habitantes de la capital de Tamaulipas, si, ellos que hacen trabajar más las neuronas para desempolvar aquellos instantes que hoy disfrutan sin regateo.

Es como si se retomaran algunos párrafos de la famosa melodía de Chava Flores llamada “Mi México de ayer”, en la que dibuja a la capital del país por sus calles, su comida, sus tradiciones y, sobre todo, por su gente amable, generosa y creativa, lo que le puso en la mesa a este cantante el material suficiente para hacer rica una canción que todavía estremece.

Habla de los tamales, del champurrado, de las banquetas y dice emocionado que “México tenía un no se qué”, lo que bien se puede aplicar a Victoria, una ciudad que gobierno tras gobierno ha cambiado, pero para bien, porque un lugar no puede permanecer estático, sin progreso, sin modificaciones estéticas, en el vil atraso.

Me viene a la mente lo que sucedió en la calle 17, cuando un huracán saco con todo y raíz el árbol más grande de Ciudad Victoria, ubicado frente a un céntrico jardín de niños y que puso en peligro a casas antiguas que colaboran con su belleza en esa hoy transitada avenida.

También, la visible transformación que ha recibido la Plaza Juárez, envidia por allá de los años 80 de habitantes de Matamoros que los escuché decir que aquella frontera ya quisiera tener un lugar así con verdes prados, con bellos árboles y jardineras y con un edificio tan vistoso, como lo es el Palacio de Gobierno.

Por esos mismos años estuvieron aquí, en la capital de Tamaulipas, compañeros de la carrera de Periodismo de la UNAM que disfrutaron de la belleza de Ciudad Victoria, pero también del taquito de ojo que se echaron al caminar por la calle Hidalgo y ver pasar por su lado a guapas y sonrientes jovencitas que invadían las banquetas.

Pero todo cambia para bien, porque recuerdo que en las aulas de la UNAM me preguntaron unos compañeros que si la capital de Tamaulipas era Tampico, el lugar más conocido del estado por su progreso, por ser un puerto internacional y por su gente muy directa, entrona, luchadora. “No. les dije. La capital es Ciudad Victoria”, un

lugar para ellos desconocido hasta en el mapa, porque su fama no rebasaba sus límites.

Da cosa que unos universitarios desconozcan este dato, pero también hay que reconocer que por su estancamiento el nombre de Victoria, no sonaba.

Y es bueno que cada uno de los alcaldes que la han gobernado aporten su toque y que Victoria no suene a nivel nacional solo por hechos incalificables que provocan que diario nos mordamos las uñas.

Victoria, cada trienio se sacude el decolorado maquillaje, por eso no se entiende porqué algunos habitantes se oponen a que la avenida 17, un símbolo histórico de esta capital, reciba una manita para que su fama rebase realmente las fronteras.

Igual que aquel árbol que fue víctima de un huracán, docenas de ellos hoy ponen en peligro a los automovilistas y a los transeúntes, quienes deben colaborar para que la calle 17 se convierta en la vena principal de la capital tamaulipeca y ha llegado el momento.

Recuerdo que, hace algunos años, en el Paseo Méndez, un viejo y enorme árbol cayo encima de una mujer, hermana de un amigo, y le arrebató la vida, algo, que por supuesto, nadie quiere que otra vez suceda.

Se tiene que dejar a un lado la necedad, la incongruencia, lo infantil, que solo se utilizan para hacer ruido, porque el nombre de Ciudad Victoria debe estar en boca de todos por su belleza, no por eventos que sorprenden, que duelen y que irritan.

Son visibles las mejoras que han recibido por parte de cada alcalde las avenidas, las plazas, los parques y los complejos de edificios que están al servicio de la comunidad y que han contribuido para cincelar el cuerpo de una ciudad porque ya llego el momento de, presumir.

Es un municipio estético, porque en cada trienio se lava su carita con agua y con jabón, pero el 17 necesita urgente que también se le cepille el cabello.

No debe ser como la canción, “Mi México de ayer”

Porque el corazón de Victoria palpita y necesita un masaje.

Solo así Victoria, vive, vive.

Correo electrónico: [email protected]

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