Compartir
Entre Nos… Cada quien sus ideas

Entre Nos… Cada quien sus ideas

Por Carlos Santamaría Ochoa

Nada más molesto en el mundo que alguien cerrado de entendimiento y criterio que no acepta que tenemos necesidades, gustos o preferencias distintas a ellos y a muchos otros.

Resulta desagradable el hecho de que nos tachen de idiotas porque pensamos distinto. Hade doce años, algunos jóvenes egresados de la licenciatura en ciencias dela comunicación no nos bajaron el concepto de tontos, por una supuesta simpatía hacia un candidato presidencial, sucedió también hace seis años, y lo más triste es que una relación que se cultivó durante 5 años de la carrera, de convivencia entre profesores y alumnos, cayera estrepitosamente por diferencias políticas.

Se casaron en aquel entonces con la causa de López Obrador como si el tabasqueño los hiciera en su mundo. De todos es sabido que el hombre no piensa más que en él mismo y a sus simpatizantes los trata como a súbditos, y tiene aspectos que denotan una personalidad terriblemente negativa.

Hay quien piensa distinto, y es muy válido.

Los amigos mas cercanos del comunista son también aficionados al fútbol, y por cuestiones curiosas, son aficionados del club América, siendo que el columnista es seguidor del club Guadalajara: nada pasa con los clásicos: los vemos juntos, y cada quien disfruta lo que hace su equipo y deja de hacer el otro.

Siempre hay un profundo respeto, al igual que con los que tienen por afición aplaudir al club Barcelona, cuando nosotros somos seguidores del Real Madrid.

¿A qué viene lo anterior? Se preguntará el lector.

A que algunos seguidores de la esposa de Felipe Calderón, ahora convertida en aspirante a candidata independiente se molestan porque pensamos que lo que hace la señora es un gran error, y porque criticamos el que siempre ha sido política de compañía, de designación y nunca por el voto popular. Es la forma que tenemos de pensar de Margarita, y no tenemos por qué aplaudir su traición a una institución política que le cobijó y dio lo que tiene y es.

Hay algunos prospectos a la Presidencia que dejará –al fin- Enrique Peña Nieto, y entre ellos están los priístas Meade, Osorio, o el panista Anaya, o el inexplicable López Obrador. Es válido estar identificados con cualquier corriente política, y no quiere decir que seamos pollinos políticos, idiotas o bestias incomprensivos: cada quien tiene su forma de ver las cosas.

Hace seis años y tres años la gente aplaudía a un individuo que se esmeró en desviar dinero público y lucrar con becas, recursos y más; hoy, critican sus acciones y condenan su proceder, aplaudiendo a quien se encuentra dirigiendo en la actualidad.

No tenemos por qué simpatizar o no con los actuales del gobierno municipal, estatal o federal. Tenemos derecho a elegir, y eso lo consagra un régimen democrático en el que vivimos, y nadie tiene por qué obligarnos ni criticar las inclinaciones y gustos que podamos manifestar.

Católico, evangélico o mormón; de izquierda o de derecha: chiva, tigre o águila, cualquiera que sea nuestra decisión se debe de respetar, y no vernos como animales raros.

Ahora resulta que los que siempre aplaudieron al PRI por décadas reniegan de ellos y se manifiestan como panistas puros y castos. Mienten. Muchos de éstos fueron los que aplaudieron a Cavazos, Hernández, Yarrington y Torre, y que hoy aplauden a Cabeza de Vaca.

Es necesario dejar de pensar que si no aplaudimos al gobernador en turno seremos severamente castigados, y éstos, los gobernantes, deben aprender a respetar las ideologías de todos sus gobernados y no castigar a quienes son de otras corrientes.

Eso es la democracia: respetar a los demás en sus formas de pensar y actuar, y respetar cuando ganan las mayorías, sean o no de nuestra forma de conducirnos y elegir, y hacer respetar las voces de todos, como quisiéramos que nos respeten a nosotros.

Así de claro.

Comentarios: [email protected]

Dejar un Comentario