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Vive don Eusebio pobreza y olvido en la Tomas Yarrington

Vive don Eusebio pobreza y olvido en la Tomas Yarrington

Sopa y frijoles y en ocasiones pollo, es su alimento diario, ya la venta de la leña, al no tener la demanda que él quisiera, es lo que le permite tener en la mesa como aliento, al ser su único ingreso.

Por Rafael Lazo Rodríguez
Reportero

La pobreza que se respira al filo de la Sierra Madre entre las colonias Tomas Yarrintong y Bethel, ha sido parte de la vida de don Eusebio Márquez González.

Con palos que corta en la Sierra Madre y láminas viejas construyó su techo.

A sus 76 años de vida y provenir de un ambiente de trabajo ríspido y de monte, dedica su tiempo cortando leña para venderla y así sobrevivir, al lado de su esposa y nietos en ese sector de la capital.

Desde las 5 de la mañana, antes de salir a realizar sus tareas diarias entre las montañas junto a su Asno, (burro), el cual utiliza para cargar la leña, enciende la lumbre en la concina de su humilde hogar, ubicado en la Colonia Tomas Yarrington, para iniciar su jornada.

“El único apoyo que me dan es el de 65 y más, yo pienso que está bien que les den una despensa para las gentes, porque de ahí sale ese apoyo de del impuesto, no se les da a todos porque el dinero se lo llevan, yo soy claro, la humildad es algo sencillo tengo 12 hijos y aquí estoy, enseñándoles a trabajar, los políticos viven de las sinvergüenzas”, mencionó.

Con su hacha afilada frente a su casa se platicó con don Eusebio, al golpe del hacha, continuaba cortando leña sin interrumpir el diálogo mientras su esposa al filo de la entrada de su hogar solo observaba.

Sopa y frijoles y en ocasiones pollo, es su alimento diario, ya la venta de la leña, al no tener la demanda que él quisiera, es lo que le permite tener en la mesa como aliento, al ser su único ingreso.

Parte del apoyo que recibe, es alguna despensa que algunos de sus hijos le llevan, ya que, desde hace muchos años, ninguna autoridad, les ayuda ni con una lámina, block y otro material.

“Yo no digo que no se lleven el dinero los políticos, pero que ayuden a la gente, nosotros, mi vieja y no nos vinimos de Jaumeve de un ranchito, ahí nosotros tallábamos lechuguilla todos los días y nos dimos una verdadera friega por unos pocos centavos, yo veo que hacen casas y demás, yo pago mi impuesto y tengo derecho para que me hagan un tejaban o me den alguna ayuda”, reveló Márquez González.

La venta diaria de la leña, les genera un ingreso mínimo que les sirve para alimentarse.

 

Después de unos minutos, al sentarse en su sillón que se ubica fuera de su hogar y dejar su sombrero por un costado, manifestó que el único apoyo que logró tener hace años, fueron unas láminas cuando su humilde vivienda se quemó por completo, en la cual perdió todas las pertenecías y solo se quedaron todos los integrantes de su familia y él, con lo que traían puesto.

“Necesito una lámina porque aquí se me moja adentro porque están agujereadas, que no me hagan el cuarto, pero de perdido algo, necesito saber a dónde ir para que me ayuden porque por aquí no pasa nadie”, comentó.

En ese sector de la ciudad, don Eusebio, durante cada temporada omite por necesidad las recomendaciones de las autoridades como la de no introducir leña en la casa, pero las condiciones de su hogar al no contar con una vivienda mejor, introduce brazas durante la noche para calentarse junto con su esposa e hijos.

Ahí, areciera que la vida se detuvo aun y cuando existen los servicios básicos como el agua y luz, pero la carencia de oportunidades y la edad, es una limitante que ha logrado encerrar a muchas familias que ahí se encuentra en cada calle empedrada y con difícil acceso.

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