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ANECDOTARIO: Dulces sueños

ANECDOTARIO: Dulces sueños

Por: Javier Rosals Ortiz

Me receto pedazos de esa canción del compositor chileno Julio Numhauser “Cambia todo cambia” y eso es inevitable porque bien se puede ligar con una enfermedad que es peligrosa, desconocida y por lo tanto ignorada por una comunidad que aún se pregunta porque crece rápido la lista de fallecimientos que, no tienen una explicación.

Y es que por ese motivo cambia la vida de la noche a la mañana, la armonía, el físico y se aplasta con un solo pie a la felicidad.

Cito el caso de él, de un joven médico por cuya cabeza nunca cruzo que este fatal padecimiento estuvo a punto de destruirlo, de sumirlo, lo que nadie quiere, lo que todos rechazan.

El se dio cuenta a tiempo y de una manera inesperada. Salió del hospital donde trabaja, abordó su vehículo y a medio camino en pleno día se quedo dormido al volante, por lo que se estrello contra otra unidad.

De allí en adelante tomo en serio las cosas porque es padre de un niño de tres años y esposo de una doctora, quién padece de una enfermedad, pero algo diferente.

Así, en cortito, el doctor padece de la APNEA Obstructiva del Sueño, la que trae consigo fatiga, problemas de pareja por los abundantes ronquidos, diabetes, gota y, lo peor de todo, enfermedades cardiacas que llevan al fatal desenlace.

Y cómo no, si provoca la ausencia respiratoria o sea que se ahoga mientras duerme sin sentir nada.

En ello radica la importancia del problema que es más común entre los obesos, pero nadie escapa de él, de sus consecuencias y hace que se acumulen las preguntas que tienen que ver con la causa de los decesos que nadie entiende.

Le falta la respiración a media conversación, tiene ataques de pánico, abundante estrés, ronquidos fuera de lo común, amigdalitis crónica, lengua gorda o se duerme en un instante. Cuidado: Se le puede agregar a la lista.

Pero en Tamaulipas usted no está solo porque es el Hospital General de Ciudad Victoria “Norberto Treviño Zapata” un verdadero centro de auxilio que a dos años de haber abierto la Clínica del Sueño a atendido a 200 pacientes que ahora gozan de dulces sueños, a pesar del peligro que se cruzo en su camino.

Es un lugar ideal, una habitación aislada, confortable y con buena atención a base de largas terapias nocturnas en las que se mantiene en observación al paciente, hasta que recibe el dictamen.

Se trata, de una clínica que puso en funcionamiento el Doctor Jorge Salinas Treviño, la que no requiere de un presupuesto extra, ni de un exceso de personal, pero que pocos conocen o, sea que amerita que se le promocione porque se coloca entre los primeros lugares de la república mexicana.

Es, un espacio que según las pláticas de pasillo puede desaparecer, cuando en la calle cientos de tamaulipecos se preguntan quién los tomara de la mano para que los oriente sobre la acumulación de síntomas que no entienden y que los podrían llevar al desenlace fatal.

El APNEA es sumamente serio y los tamaulipecos saben bien que tienen a un gobernador del cambio, a Francisco Javier García Cabeza de Vaca y a su esposa, la señora Mariana, quienes pugnan por la buena salud y por convertirse seguramente en una tabla salvadora de muchos que ya presentan esos síntomas y que buscan una explicación.

Nadie se debe dormir en sus laureles en un Tamaulipas que espera mucho de su nuevo gobernante, un hombre que se vería demasiado bien si pule, si le da brillo y la importancia que verdaderamente merece un problema de salud que cada día pasa más al olvido.

Cambia, todo cambia.

Y las cartas están ya sobre la mesa porque todos solo deseamos.

Dulces sueños.

Correo electrónico: [email protected]

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