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El voto joven

El voto joven

Cansados de etiquetar grupos sociales, de marginar o seleccionar a unos y descalificar a otros, los mexicanos estaremos, en unos meses, dando un paso trascendental en nuestras vidas como es la elección de presidente de la República, en algunos casos, gobernadores, así como alcaldes y diputados locales, además de los que trabajan en San Lázaro que les dicen Diputados Federales, y los Senadores.

Una difícil decisión, dicen algunos; para otros está ya más que decidida y tienen a su “gallo” para el triunfo se ha repartido en el territorio la ideología de tres personajes básicamente, aunque los que contendrán por la vía independiente podrían dar una sorpresa, o al menos, dos de ellos.

Y todos debemos elegir, o al menos, es una obligación más oral que nada, pero que no podemos dejar en manos de otros. La decisión de quién o quienes manejarán el país, de quienes estarán a cargo de las reformas legislativas correspondientes y esas cosas, dependerán de lo que digamos usted y yo. Suma de opiniones, donde gana quien más votos obtiene.

Sea justo o no, quien tiene más votos es el triunfador, y si no nos gusta, habrá que trabajar mucho más para que, en el próximo proceso, gane nuestro candidato.

Algunos están dejando la responsabilidad en el sector joven de nuestro país, y dicen que ellos serán los que decidan.

Recordamos que hace años quien decidía era el “voto verde”, entendiendo por éste el que se traía del campo, porque a esta gente le engañan diciéndole que “votara donde está la banderita del México”, y entonces, jugaban con sus voluntades. Finalmente, tenían más votos y ganaban.

Hoy, ese sector del “voto verde” ha despertado y exige resultados, al igual que otros sectores de la población.

Y dicen que cuando los jóvenes salen a votar cambia el panorama.

No sabemos si sucederá, si será para bien o para mal, si realmente es una ventaja, lo que sí sabemos es que cada uno de nosotros tiene obligación de hacer-se escuchar, pero también merece ser respetado, y eso es el punto donde han fallado los partidos políticos: faltando el respeto a sus miembros, postulando a los mismos cuates de siempre.

Con los muchachos sucede lo que con las redes sociales: todos condenamos su excesivo uso y decimos que los jóvenes de hoy “ya ni friegan” porque se la pasan en redes, cuando si usted mira a su alrededor, verá que los usuarios de redes en exceso somos todos viejos, jóvenes, niños y más. ¿Cuál es la diferencia entonces?

No podemos dejar el peso de una elección tan importante a los jóvenes. Tampoco es justo quitarles su parte de protagonismo. Se trata de que todos particípenos y no dejemos esa decisión a otros sin haber opinado.

El voto es una opinión, y cada uno tendrá la suya de acuerdo con lo que ha vivido y lo que tiene, y sabrá por quien votar.

Es por ello por lo que resulta vital la participación de este importante sector de la población, pero no les dejemos toda la responsabilidad, mejor tratemos de involucrarlos para que entre todos hagamos una elección que sea lo mejor para nuestro país, y todos salgamos ganando… o casi todos.

Aún es tiempo para quienes tienen datos equivocados en su credencial de elector, o para quien desea canjearla por cualquier motivo. El caso es no quedarse fuera de esa gran fiesta cívica que implica elegir a nuestros gobernantes que, espe-ramos, sean personajes comprometidos con la honorabilidad y la eficiencia.

Entonces, la elección no la deben definir ellos, sino cada uno de los millones de mexicanos que podremos tener acceso a la votación.

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