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La mejor escuela de salud

La mejor escuela de salud

No podemos definir qué es una escuela de salud que cumpla al cien por ciento con los requerimientos que se deben manejar y cubrir para considerar que es un éxito, pero sí sabemos que hace mucha falta la incorporación de materias que hablen de salud pública, enfocada al bienestar personal y comunicario primario, es decir, el que nos rodea, como son los amigos cercanos, la familia y los compañeros de actividades cotidianas, sean escuela o trabajo.

En ese sentido, Alejandro García Barrientos, subsecretario de promoción y prevención de la salud de la Secretaría del ramo en la entidad coincide con nuestra opinión, en el sentido de que debemos ampliar el espectro educativo-formativo en la comunidad, lo que seguramente, de llegar a buen término, dejará importantísimos ahorros al sector salud, a las familias y a todos en general, porque un estado saludable de la comunidad propicia, entre muchas otras cosas, resultados mucho mejores que los actuales, ya que la gente, mientras mejor se encuentre de salud, rendirá mejor en sus actividades, dejando producos de mayor calidad.

Es algo natural que se da con el tiempo. Si a los niños les enseñamos que no deben “atascarse” de gorditas, flautas y toda esa comida de grasa y masa que se expende en las escuelas, seguramente tendríamos hijos más sanos y menos gordos.

Los dos grandes problemas de la población van de la mano: comer mal y estar gordo: estos conflictos sanitarios han hecho estragos en la sociedad, y propician casos multitudinarios de diabetes, hipertensión, obesidad y sobrepeso, amén de los cardiovasculares que van de la mano.

La mala alimentación es súper nociva, y en ese sentido, hay muchos intereses que deben atenderse y combatirse, porque para muchos es más fácil pasar a comprar dos gordas o una flauta al hijo o hija que levantarse más temprano y preparar algo más saludable.

El pretexto generalizado, como sabe el doctor García Barrientos, es que muchos padres de familia justificamos estas acciones con un “no tengo tiempo de preparar”, “trabajo todo el día”; a ello, habrá que hacer una consciente reflexión de que los hijos son un regalo, pero no para divertirnos, sino para atenderlos y formarlos, y toda tarea de este tipo requiere sacrificios.

Si tenemos hijos, hay que atenderlos.

Y en la escuela, podría instrumentarse un programa que les hable de comer bien, de dejar un poco sus móviles y caminar o hacer otro ejercicio para evitar complicaciones, de vivir sin estrés y combatiendo los problemas generales: el peso de más.

Pero para lograr esta meta, el doctor García Barrientos ha comentado que se requiere que todos participamos: la Secretaría de Salud tiene planes y políticas al respecto: si se conjuntan con las de educación y con las familias, padres, madres y los involucrados en la formación del estudiante, seguramente podemos hacer algo que tenga un verdadero impacto sanitario.

El subsecretario García Barrientos tiene dentro de su personal a gente que tiene la capacidad de coadyuvar en una tarea multidisciplinaria, pero en ese sentido, debemos exigir y apoyar las tareas de beneficio sanitario, para que nuestros hijos sean los primeros beneficiarios.

Insistimos mucho en que no podemos dejar la tutela de nuestros hijos a la autoridad: son nuestros y la responsabilidad es de nosotros, pero hay que enfrentarla adecuadamente, haciendo todo lo que nos compete realizar para lograr el éxito.

No queremos ver tanto gordo en las escuelas de todos niveles: quisiéramos ver niños y jóvenes con un peso promedio, capaces de caminar dos o tres cuadras sin el celular en la mano, dispuestos a realizar actividad física orientada, a comer bien y a seguir las indicaciones, porque no queremos que se conviertan en un próximo futuro en adultos enfermos.

Es lo que menos quisiéramos para nuestros hijos, sus amigos y seres de la misma generación.

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